Las infecciones asociadas a la atención sanitaria, es decir, aquellas que los pacientes adquieren durante su atención en hospitales y otros centros sanitarios, continúan representando un reto relevante para la seguridad del paciente.
Según un estudio publicado en Eurosurveillance, estas infecciones son responsables del 3,2 % de las muertes que se producen en hospitales, lo que se traduce en 6 774 fallecimientos anuales. Asimismo, afectan al 7,5 % de los pacientes hospitalizados, lo que evidencia su impacto en términos de salud pública y calidad asistencial.
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Los indicadores más recientes del Programa de Higiene de Manos del Sistema Nacional de Salud sitúan la adherencia en torno al 61 % en la práctica de higiene de manos y en el uso de soluciones hidroalcohólicas, reflejando una evolución positiva, aunque aún con margen de mejora.
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La evidencia científica muestra que muchas de estas infecciones pueden prevenirse mediante la correcta aplicación de medidas de prevención y control. Entre ellas, la higiene de manos se consolida como una intervención clave, sencilla y eficaz para reducir la transmisión de microorganismos, incluidos los multirresistentes.
“No puede mantener las manos libres de gérmenes. Pero si se lava las manos frecuentemente con agua y jabón, puede limitar la diseminación de gérmenes”, informa Mayo Clinic en un artículo relacionado. Según esa misma publicación, el lavado de manos debe ser una práctica frecuente. Algunos expertos recomiendan una frecuencia de dos horas entre un lavado de manos y el otro.
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Con información de El Colombiano