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Las secuelas del paro armado en el Catatumbo
Agricultores y transportadores son los más perjudicados. Unas 675 toneladas de alimentos se dañaron.
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La opinión
La Opinión
Martes, 18 de Febrero de 2020

Escuelas sin clases y puntos de atención a víctimas sin servicio, además de pérdidas millonarias para los gremios del transporte, carbón, agricultores, entre otros, son las secuelas del paro armado en la región del Catatumbo. 

Lo que aún sigue pesando para cientos de campesinos es la pérdida de toneladas de cultivos que no se pudieron comercializar en los últimos días, un pérdida que toca especialmente a los productores, pero también a los habitantes de cascos urbanos que se quedaron sin abastecerse de alimentos.

Edgar Andrés Pallares, director ejecutivo de la Asociación de municipios del Catatumbo (Asomunicipios), explicó que preliminarmente se tiene identificado unas 675 toneladas de alimentos que ya se dañaron, pues no se pudieron  transportar a las cabeceras municipales.

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Sin embargo, el director también precisó que existen otros productos represados en las zonas rurales, que, aunque pueden durar unos días más, van a tener una merma, lo que representará una pérdida en los próximos días. 

“De estos productos estancados hablamos de 1.875 toneladas, según el informe que han presentado los campesinos y estamos hablando de cultivos transitorios, la mayoría de ellos son: cebolla, habichuela, pepinos, cebollines, fríjoles, arveja, aguacate, panela, maíz y demás productos que se puedan considerar cultivo de corto ciclo”, puntualizó el director de Asomunicipios.

Por lo anterior, la Asociación junto a la Federación de Productores del Catatumbo y Ocaña (Fedeprocap) le solicitan al Gobierno Nacional que genere subsidios para los productores damnificados por la violencia del paro armado.

El gremio transportador también se vio afectado con esta situación, pues según dio a conocer el gerente de la Terminal de Transportes de Cúcuta, José Flórez, durante los días 12 de febrero hasta ayer 18, los ingresos de empresas que prestan el servicio para la región del Catatumbo, disminuyó en un 60%. 

Los días más críticos fueron el 16 y el 17 de febrero, donde el flujo mermó en un 90% en la salida de vehículos para esta zona. Todo esto, según señaló Flórez, representó una pérdida de al menos 36 millones de pesos. 

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El sector carbón también fue impactado negativamente, comentó Azucena Vera Gómez, gerente de Asocarbonor, quien dijo que “en condiciones normales son aproximadamente 175 vehículos que se mueven diariamente con carga de carbón y coque por la ruta a Ocaña, pero debido al paro no fue posible”.

(Desde la terminal de transporte esperan que ya desde hoy se normalice el flujo de pasajeros para la región del Catatumbo.)

La educación, fue otro de los sectores afectado desde hace ya dos semanas, en especial en las zonas rurales del Catatumbo en donde, debido a los problemas de orden público,  las clases fueron suspendidas. 

Según cifras de la Asociación Sindical de Institutores Nortesantandereanos (Asinort), fueron 1.200 docentes y 20.000 estudiantes los afectados. 

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Sin embargo, se ordenó a las diferentes instituciones de la región a que desde esta semana se normalicen las clases e implementen estrategias que permitan recuperar el tiempo que cesaron las actividades.

Algunos puntos de atención a víctimas también interrumpieron sus actividades como lo fue el de El Tarra, Tibú y La Playa. 

En Hacarí y San Calixto, pese a qué sí están habilitados, el flujo de usuarios fue muy bajo, así lo informó Alicia María Pérez Rojas, directora territorial de la Unidad para las Víctimas.

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