Uno de los proyectos que lidera la Fundación es el programa Global Opportunity Youth Initiative (GOYN), que hace parte de una iniciativa global de impacto colectivo y que busca disminuir el número de jóvenes que ni estudian ni trabajan o que se encuentran en trabajos informales en Bogotá, con el objetivo final de mejorar su calidad de vida, a partir del acceso y permanencia en el mercado laboral formal, mejorando el acceso, calidad y pertinencia de la educación, formación e intermediación.
La Fundación promueve herramientas y tácticas por medio de estrategias como la Orientación Socio Ocupacional (OSO), que busca brindar el acompañamiento que necesitan los jóvenes para la toma de decisiones en sus procesos de transición, ya sea de la educación media a la terciaria o al empleo, dado a que el 50% de los jóvenes no reciben ningún tipo de orientación y el otro 50% recibe orientación de muy baja calidad.
Al no recibir una orientación, ni información suficiente para tomar una decisión acertada sobre su futuro, se ven obligados a desertar o a no saber cómo afrontar los cambios que están viviendo.
Desde la línea de la Educación para la Participación Ciudadana, se han trabajado proyectos de formación, orientados a las acciones colectivas, que fortalezcan las habilidades y conocimientos de los jóvenes líderes de los territorios, con el fin de disminuir las barreras que limitan las formas de involucramiento ciudadano efectivo y le restan legitimidad a la democracia.
A nivel nacional y en el marco del Laboratorio de Innovación Social Adaptativo (LISA), se están formando a jóvenes para que fortalezcan su capacidad de diálogo social y puedan trabajar por la transformación de sus territorios. El foco está justamente en jóvenes interesados en desarrollar sus capacidades y materializarlas en proyectos con un enfoque juvenil que contribuyan a su bienestar.
“Necesitamos diálogos que sean realmente generativos, que pasen de entender lo que ya sabemos, a generar una empatía con los jóvenes, a lograr transformar esa visión de lo que están viviendo, de lo que están sintiendo, de lo que están necesitando y de lo que quieren. Es el momento para enfocarnos en ellos, conocer sus necesidades desde las diferentes perspectivas, porque los casi 11 millones de jóvenes del país, están contando sus necesidades, las barreras a las que se han tenido que enfrentar, pero también están unidos con la intención de crear un tejido social diferente con una visión de futuro y de co-construir el país que quieren ver” puntualizó Daniel Uribe.