La pobreza, la desigualdad, el narcotráfico y la desconfianza social obstaculizan el desarrollo del departamento, el cual se acostumbró a convivir con sus crisis, según expertos.
Estas fueron algunas de las reflexiones que se hicieron durante el conversatorio Retos y Oportunidades para Norte de Santander 2050, en el marco del aniversario 20 de la Fundación Cultural El Cinco a las Cinco.
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El economista y analista Jaime Buenahora Febres-Cordero, quien está radicado en EE. UU. y visitó Cúcuta, indicó que el desafío principal para sacar al departamento, principalmente al Catatumbo, del atraso económico y social es sin duda la pobreza, la cual se manifiesta en desigualdad y falta de oportunidades.
“En Norte de Santander es tan dramática que supera la media nacional. A nivel rural la pobreza es del 39% y a nivel urbano es del 15%. Eso, unido al cáncer del narcotráfico, la falta de infraestructura en todos los aspectos, la precaria relación binacional y la carencia de ética pública, agravan todo”, apuntó el docente y exdiplomático.
Buenahora manifestó que el departamento parece bloqueado, porque se han perdido el sentido colectivo y la responsabilidad social; entonces, “en el día a día, nuestra gente se acostumbra a vivir con los problemas”. Por eso, instó a la ciudadanía a reaccionar ante las circunstancias.

El economista Mario de Jesús Zambrano, docente de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) y otro de los panelistas invitados al conversatorio, expresó que este espacio permitió pensar en el futuro más allá de las urgencias presentes, que son válidas e importantes.
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Sin embargo resaltó que el reto es entender que el mañana del departamento se construye colectivamente desde la diferencia y con un horizonte común para enfrentar escenarios complejos: la transformación demográfica, la geopolítica, los avances tecnológicos y el cambio climático.
“A nivel regional, se debe trabajar en superar las condiciones de pobreza multidimensional y la desigualdad y lograr el imperativo de la paz”, recalcó.
El experto Jaime Buenahora destacó que, en el departamento, todos los problemas se dejaron crecer: el narcotráfico, la corrupción en el sector público, la indisciplina social, la tolerancia con el delito y el deterioro de la relación con Venezuela, lo cual llevó al cierre de la frontera por más de 7 años, entre otros.
Para el economista y analista, “la política se volvió un gran negocio, y perdió su naturaleza: el servicio público o social”.
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Empleo concentrado en burocracia
El también académico y autor de diferentes libros dijo que el mercado laboral muestra las características nacionales, pero empeoradas, porque la educación que se ofrece es bastante mercantilista y no responde a las necesidades de la región.
“Es increíble que el 23% de la actividad laboral se concentre en la burocracia o administración pública, superando al comercio, que representa el 20%, y a la agricultura, que alcanza el 12%. En conclusión, todo está por hacer. Las crisis no son eternas, y las circunstancias se pueden superar con una visión clara, trabajando todos en equipo”, añadió Buenahora.
El economista Mario Zambrano sostuvo que, en Cúcuta, hay una deficiencia de capital social ,especialmente en la confianza: una gran proporción de la población no confía en el otro, en su vecino, por lo que se debe apostar a combatir ese problema.
Zambrano manifestó que de las crisis se debe aprender, porque implica la transición a un escenario positivo o negativo, pero eso dependerá de las acciones colectivas que se pueden generar para transformar el territorio, por medio de la articulación de distintos actores.
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