En Norte de Santander, levantar la voz por una comunidad, defender un territorio o liderar causas sociales parece haberse convertido en una condena. Las amenazas, persecuciones y ataques de los grupos armados siguen cobrando vidas. Por eso, el caso de Freiman David Velásquez no fue un hecho aislado ni fortuito.
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Se trató de la culminación de una persecución de largo tiempo, en la que el conflicto armado terminó imponiéndose. Un líder social más perdió la vida y, además, otras cinco personas quedaron atrapadas en esta tragedia.
Junto a él fueron asesinados sus escoltas, asignados por la Unidad Nacional de Protección (UNP): Robinson Carvajalino y Sebastián Murillo. También murieron otras tres personas: un hombre y una mujer que aún no han podido ser identificados, y Mayerlis Joselin Hernández Ramírez.
Todos fueron víctimas de un crimen perfectamente planeado y ejecutado, que no dejó margen para la supervivencia. Según el reporte preliminar entregado por la Policía de Norte de Santander (Denor), el ataque habría sido perpetrado por integrantes del Frente Camilo Torres Restrepo del Eln. . El violento episodio ocurrió en la mañana de ayer, 19 de mayo.
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En Oropoma
El grupo se movilizaba por la vía Ocaña–Ábrego en una camioneta Mitsubishi, de placas JVV-240. Sobre las 11:30 de la mañana pasaban por la vereda Oropoma, zona rural de Ábrego. Cerca de una estación de servicio fueron interceptados y atacados.
Hasta el momento, las autoridades no han entregado detalles oficiales sobre la forma exacta en que ocurrieron los hechos. Sin embargo, la principal hipótesis señala que varios hombres armados con fusiles aparecieron a un costado de la carretera y abrieron fuego contra la camioneta blindada.
Fueron decenas de disparos. Los impactos atravesaron prácticamente toda la carrocería del vehículo. No hubo un solo espacio que escapara a las balas: ventanas, puertas y diferentes puntos de la estructura terminaron perforados. Como describieron algunos testigos: “llenaron la camioneta de plomo”.
Dentro del vehículo quedaron tres cuerpos. Uno de ellos era el de Freiman, quien iba sentado en la parte trasera. Vestía una camiseta blanca que terminó teñida de sangre. Permaneció en su asiento, con la cabeza ligeramente inclinada y recostada sobre la ventana.
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Junto a él quedó una de las mujeres, quien vestía una camiseta deportiva verde, bluyín y tenis negros. Presentaba múltiples impactos de bala en la cabeza y los brazos. En las sillas auxiliares traseras quedó Mayerlis.
Su cuerpo quedó inclinado hacia la izquierda, con varias heridas ocasionadas por proyectiles que ingresaron por el costado derecho y le causaron la muerte inmediata. Detrás de ella permanecían una almohada sobre la que iba recostada y un chaleco antibalas.
Fuera del vehículo había otros dos cuerpos. Justo al lado de la puerta del conductor estaba Robinson, quien manejaba la camioneta. Permanecía tendido boca arriba, con los brazos extendidos y una chaqueta verde militar.
A pocos metros estaba el otro hombre sin identificar. Vestía completamente de negro y tenía heridas en el rostro y el pecho. Además, presentaba marcas de suciedad en el abdomen y los brazos, por lo que se presume que habría sido arrastrado.
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El sexto cuerpo
Para entonces, la comunidad salió al lugar para verificar lo ocurrido y se encontró con una escena devastadora. No había sobrevivientes.
Los habitantes dieron aviso a las autoridades, que llegaron para confirmar inicialmente cinco asesinatos.
Sin embargo, algo no cuadraba: dentro de la camioneta se movilizaban seis personas y faltaba el cuerpo de quien ocupaba el asiento del copiloto, el otro escolta de Freiman.
Tras inspeccionar los alrededores, los investigadores lo encontraron varios metros más abajo, en un canal de aguas lluvias bajo un puente.
Allí estaba Murillo, tendido boca arriba, herido de muerte tras recibir múltiples impactos de bala en distintas partes del cuerpo, entre ellas la cabeza, el tórax y las piernas.
El caso quedó en manos de las autoridades, que avanzan en la investigación para establecer los móviles y los responsables específicos de esta masacre. "De manera inmediata, la Policía desplegó todas sus capacidades institucionales, en articulación con las Fuerzas Militares y la Fiscalía, con el propósito de adelantar las acciones investigativas y judiciales que permitan esclarecer este homicidio múltiple", manifestó el coronel Jorge Andrés Bernal Granada, comandante de la Denor.
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