Enrique Peñalosa nació en Estados Unidos, pero renunció a su nacionalidad a los 22 años porque tenía una “decisión existencial” de dedicar su vida a Colombia. A sus 71 años, después de una vida de trayectoria en lo público, busca por tercera ocasión ser presidente de la República.
Como parte de la alianza entre EL COLOMBIANO y Teleantioquia, el candidato visitó Medellín, habló de sus proyectos para el departamento y para el país, principalmente en términos de infraestructura, seguridad, salud e igualdad.
Defendió sus políticas en materia de igualdad y aseguró que ni el presidente Gustavo Petro ni el candidato Iván Cepeda, del Pacto Histórico, le pueden dar lecciones en ese frente. Dijo estar dispuesto a adoptar medidas impopulares: “Si quieren una reina de la simpatía, no me elijan a mí”.
A sus 71 años, después de una vida de trayectoria en lo público, busca –por tercera ocasión– ser presidente de la República. Como parte de la alianza ‘Antioquia vota por Colombia’ entre EL COLOMBIANO y Teleantioquia, el candidato visitó Medellín, habló de sus proyectos para el departamento y para el país, principalmente en términos de infraestructura, seguridad, salud e igualdad.
Defendió sus políticas en materia de igualdad y aseguró que ni el presidente Gustavo Petro ni el candidato Iván Cepeda, del Pacto Histórico, le pueden dar lecciones en ese frente. Dijo estar dispuesto a adoptar medidas impopulares: “Si quieren una reina de la simpatía, no me elijan a mí”.
Usted nació en Washington, es bogotano...
“Mire lo peculiar, porque yo nací en Washington, aunque solo viví como dos meses allá. Mi familia regresó a los 15 años y yo estaba estudiando en una de las mejores universidades de Estados Unidos, como a los 22 años, con una beca, no por inteligente, sino por jugar fútbol, que tampoco era muy bueno. Y en uno de esos pocos viajes a Colombia yo fui a la Embajada y renuncié a mi nacionalidad de Estados Unidos.
El embajador dijo ‘está loco, mire esa fila que hay ahí. De dos cuadras. Darían cualquier cosa por tener lo que usted está renunciando. Vaya a su casa, piénselo y vuelva dentro de una semana’. Y volví y renuncié. Pero eso es muy distinto, por ejemplo, de Petro, que se consiguió la nacionalidad italiana. O por ejemplo De la Espriella, que tiene nacionalidad italiana y de Estados Unidos. Ellos se la consiguieron”.
¿Por qué renunció a ella?
“Tenía una decisión existencial de que quería dedicar mi vida a Colombia. Trabajo mucho como consultor en el mundo, dando asesorías a ciudades y no tener ese pasaporte gringo, curiosamente, donde más me ha enredado ha sido en países africanos”.
“No. Decidí vivir y trabajar por Colombia toda la vida, desde esa época. Es lo que he hecho toda mi vida con absoluta integridad, compasión y además he produciendo. Cristo dice en la Biblia: ‘por sus obras los conoceréis’ he producido resultados que le mejoran de verdad la vida a la gente. Vivienda social para más de 300.000 personas, hospitales espectaculares, 1.500 parques, montones de vías, Transmilenio, el metro de Bogotá, toda clase de resultados que le mejoran la vida a la gente. Y todo eso, entre otras, con antioqueños, porque varios en mi equipo eran de acá”.
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¿Cómo observa Antioquia? Hable de las cosas positivas, pero también de lo que hay que mejorar...
“Yo vengo a Antioquia y me recargo porque tiene todas las posibilidades. Siempre la administración pública es mucho más eficiente que en prácticamente toda Colombia. Empresas Públicas de Medellín es una excepción casi que mundial de una empresa pública eficiente. Los antioqueños han hecho una proeza: durante 100 años se empeñaron en sacar adelante esa carretera a Urabá por el ombligo ese que está en el mapa. Sin embargo, en Puerto Antioquia tiene que haber un desarrollo urbano de altísima calidad, para que a la gente no haya que pagarle más para que se vaya a vivir de Medellín a Turbo”.
Hay una propuesta polémica para muchos, pero interesante desde el punto de vista del desarrollo, que es lo de la carretera o autopista a Panamá por Antioquia...
“Ese tema es crítico ¿Ustedes creen que si aquí no hubiera colombianos, sino alemanes, ingleses, franceses o gringos, no se habría hecho la carretera a Panamá? Desde hace años tenemos carretera desde Alaska prácticamente hasta Panamá, y de Colombia a Chile.
Y aquí, por unas falsas mentiras ambientalistas no. La vegetación que pasa por el Darién es exactamente la misma que había de Medellín a Turbo, exactamente la que hay de Panamá a Costa Rica. Pero además de eso, venir a decir que si se hace una carretera se daña la selva... Yo invito a los ciudadanos a que miren, sobre todo a los jóvenes que son más aficionados, encima del Chocó y vean a Quibdó.
Hay un río que se llama el río Quito. Es aterrador, es una tragedia, arrasado por la minería ilegal. ¿Ese río Quito arrasado lo está porque hay una carretera, o más bien por lo contrario, porque no hay? Estamos arrasando nuestras selvas, estamos arrasando incluso en los parques nacionales, el Chiribiquete.
Los grupos armados ilegales están destruyendo la selva, ¿y porque hay carreteras? ¿O más bien por lo contrario? Donde no hay carreteras hay grupos armados ilegales, arrasan las selvas. Imagínese lo que sería Ciudad de Panamá a 10 horas de Medellín: el empleo o las miles en exportaciones.
Ese tiene que ser un proyecto de la máxima prioridad y hay que sacarlo adelante. Y eso no es nada desde el punto de vista de ingeniería. Se puede y se debe proteger el ambiente. Incluso yo diría lo siguiente: Antioquia le puso toda la pila a hacer esta conexión a Urabá. Espectacular, como todo lo que hacen los antioqueños. Primero lograron el túnel Gaviria a Santa Fe de Antioquia, esa carretera Santa Fe llena de viaductos por todos lados. Impresionante”.
Se logró aplanar la montaña...
“Es un placer. Antioquia es una maravilla. Eso parece Italia. Pero ahora les falta mirar para el otro lado. El Pacífico, Antioquia y el Chocó tienen que ser una llave. Quibdó queda a 80 kilómetros del mar y yo diría que la mitad de la población de allí no conoce el mar. ¿Por qué? Porque queremos mantener a los chocoanos y a los colombianos del Pacífico en el atraso. No, por Dios. Obvio que hay que proteger el medio ambiente y el turismo ambiental tiene que ser una prioridad”.
Usted habla de infraestructura y claramente se apasiona. Pero, ¿cuál es su mirada del tema de la violencia, la inseguridad, la salud o la educación? Su propuesta, ¿en qué se fundamenta en esos otros elementos?
“He producido resultados en seguridad. Como alcalde de Bogotá, reduje la tasa de homicidios en mi primera Alcaldía de 47 por 100.000 habitantes a 32, y en la segunda de 16 a 13, la más baja que ha habido en Bogotá hasta ahora. Y felicito a Medellín, que le han bajado muchísimo últimamente.
Tumbamos, por ejemplo, el horror del Bronx y del Cartucho, unas áreas controladas por grupos armados criminales. Y obviamente eso es lo que hay, dos tipos de seguridad que hay que lograr en Colombia. La primera es reconquistar el país fortaleciendo el Ejército y a las Fuerzas Armadas al máximo, con toda la tecnología e instrumentos legales.
A nosotros nos parece normal que haya grupos armados ilegales, porque es que tenemos selva. No, aquí al lado tenemos, por ejemplo, al Brasil. Nunca los grupos armados ilegales han controlado un metro cuadrado del Brasil, porque siempre los gobiernos han le han dado toda la prioridad”.
¿Usted no conversaría con los grupos criminales?
“Yo respaldé la paz. Realmente creo que es bien cuestionable esa legitimidad de la guerrilla colombiana. Los perseguiría militarmente. Ya no hay toda la legitimidad que tenían. Además creo que hay que implementar al máximo lo acordado en la inversión social en los municipios PDET. Parte del desarrollo también tiene que ver con hacer carreteras, por ejemplo”.
¿Qué plantea en salud?
“Yo ya recibí de Petro un desastre en la salud. Los ciudadanos tenían que hacer unas filas desde la 1:00 y 2:00 de la mañana. Acabamos con esas filas, con buena gerencia, con un secretario de Salud antioqueño hicimos unos hospitales espectaculares. Petro no hizo uno. Eso es lo que vamos a hacer en todo Colombia.
Hay que canalizar todos los recursos que necesita la salud, cumpliendo además la orden de la Corte Constitucional. Pero además hay que tener una participación privada.
Es que el señor Petro y Cepeda les enferma la participación privada, y lo han dicho ambos, en la prestación de servicios públicos. Aquí es indispensable para lograr que haya más capital y una mayor eficiencia en la articulación, controlando al máximo la corrupción”.
¿Se considera el más antipetrista de la Gran Consulta o qué cree que lo diferencia de los demás candidatos de ese frente?
“A mí me obsesiona el tema de la igualdad y la he producido con resultados. Por ejemplo, el metro lo contratamos a los sectores más populares. He comprado tierra a la fuerza, por ejemplo, al club más exclusivo de Colombia para hacer un parque público o para hacer vivienda social en sitios bien ubicados.
Petro y Cepeda no me van a dar lecciones de igualdad. Yo hice 10 veces más cosas para construir igualdad legal. Hice 20 veces más barrios informales que Petro y no solo legalizarlos, sino mejorarlos. Transmilenio es quitarle espacio al carro privado para darle prioridad al transporte público”.
¿Por qué usted tenía ese eslogan en Bogotá de ‘Impopulares, pero eficientes’? Es una cosa como contradictoria...
“Yo he tenido que dar muchas peleas. Hay muchos gobernantes que no quieren gobernar, sino ser reinas de la simpatía. A veces hay que tomar decisiones impopulares, casi que todas las grandes cosas que hicimos para mejorar la vida de la gente tienen que ver con tomar decisiones impopulares.
Por ejemplo, la educación. Hicimos 83 colegios hermosísimos en los sectores más pobres de Bogotá, y llevamos a los mejores colegios privados y a la Universidad de los Andes. Y eso me costó unas peleas que me costaron sangre políticamente con Fecode.
Pero si de lo que se trata es de mejorar la educación de los niños y que mejoró radicalmente, así me cueste sangre daré las peleas que haya que dar para que este país se desarrolle. Le voy a dar un curso incluso para perder votos aquí en Antioquia”.
Redondee con eso...
“Una de las razones por las cuales Chile es el país es mucho más rico que Colombia es porque es el principal productor de cobre del mundo. No podemos bloquear minas como Quebradona, que además es una mina subterránea. Este tema es crítico, le podría producir $800.000 millones al gobierno colombiano.
Fui impopular por hacer cosas, por hacer aceras y quitar los carros de las aceras, por hacer sistemas de transporte masivo que le quitaban espacio a los carros, por construir igualdad y producir resultados, por hacer programas de vivienda. Y eso es lo que vamos a hacer en Colombia.
Si lo que los colombianos quieren es elegir una reina de la simpatía o alguien que hable muy bien, no me elijan a mí, pero si quieren que hagamos un equipo constructivo y construyamos un sueño, que todos nos unamos, bienvenidos. Hay gente, incluso petrista, que es excelente”.
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