La crisis económica a nivel mundial repercute en las instituciones solidarias dedicadas a la restitución del tejido social en la zona del Catatumbo.
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La Misión madre Leticia de origen italiano llegó hace 25 años para mitigar los efectos de la violencia donde se brinda protección a las niñas desplazadas para que continúen los estudios a nivel primario, secundario e incluso superior.
Sin embargo, atraviesa por una difícil situación económica, debido a los escasos recursos percibidos desde el territorio europeo, indica la superiora encargada, hermana Alexandra Hernández, de la congregación Hijas de la misericordia.
“Estamos viviendo la época de las vacas flacas, pero Dios proveerá para solventar el problema generado por la pandemia. Acudimos a los corazones bondadosos para seguir con la misión en esta zona del país, golpeada por la violencia”, reiteró la religiosa.