Pesadilla de nunca acabar
Los propietarios manifestaron que los locales comerciales pierden valor debido a este inconveniente cada vez que llueve.
Recuerdan que, durante la administración de Jesús Antonio Sánchez Clavijo, en el año 2014, se instaló un tubo de 14 pulgadas con poca capacidad de evacuación, a pesar de las recomendaciones de los integrantes de la Junta de Acción Comunal.
“Tercamente, el secretario de Vías, Infraestructura y Vivienda de la época ordenó ubicar esa estructura, manifestando que era suficiente, pero 12 años después los torrenciales aguaceros reviven la pesadilla”, indicó Yamile Melo, quien promueve la recolección de firmas para la intervención del sistema, encaminada a canalizar las aguas lluvias.
“Después de cada aguacero, con la escoba en la mano, tenemos que sacar el barro y salvar los electrodomésticos. No hay derecho”, expresó.
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De acuerdo con los moradores de la zona, en una ocasión abrieron unos agujeros en el puente, pero, ante la cantidad de agua que baja, no alcanzaban a evacuar.