Investigadores monitorean la trayectoria del A23a.
“Será interesante ver qué sucederá ahora. Desde una perspectiva científica, estamos interesados en ver cómo afectará el iceberg al ecosistema local. Los nutrientes removidos por el encallamiento y por su derretimiento pueden aumentar la disponibilidad de alimentos para todo el ecosistema regional, incluidos los pingüinos y focas. Tenemos varios estudios en curso que analizan exactamente cómo los ‘megabergs’ influyen en la circulación oceánica, su química y los ecosistemas que sustentan”, explicó uno de los expertos.
El viaje del iceberg ha estado marcado por eventos científicos intrigantes. Durante meses a fines de 2024, el témpano quedó atrapado en una columna de Taylor, un fenómeno oceanográfico en el que el agua en rotación sobre un monte submarino atrapa objetos en su lugar. Esta dinámica mantuvo al A23a girando en un punto, retrasando su rápida deriva prevista hacia el norte.
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Impacto en ecosistemas marinos
Los icebergs son difíciles de detectar, especialmente en condiciones de baja visibilidad o durante la noche, lo que los convierte en un riesgo para embarcaciones. Un ejemplo es el hundimiento del Titanic en 1912, causado por la colisión con uno.
Los icebergs pueden afectar la vida marina al alterar la temperatura del agua y bloquear rutas de migración de especies. Además, cuando encallan en zonas de reproducción de animales, pueden destruir hábitats esenciales.
Igualmente el derretimiento de grandes icebergs libera enormes cantidades de agua dulce en el océano, lo que puede alterar las corrientes marinas y afectar el clima global.
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