El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, aseguró ayer que María Corina Machado es ‘fantástica’, pero ahora la realidad es que hay ‘asuntos urgentes’ que atender. El funcionario afirmó que Delcy Rodríguez es alguien con quien se puede negociar a diferencia de Nicolás Maduro.
“La diferencia es que la persona que estaba a cargo (Maduro), aunque no legítimamente en el pasado, no era alguien con quien se pudiera trabajar. Simplemente no podíamos trabajar con él”, manifestó Rubio al canal CBS.
“Él no es una persona que alguna vez haya cumplido alguno de los acuerdos que hizo”, manifestó el secretario.
“Rompió todos los acuerdos que hizo, se burló de la Administración Biden (2021-2024) con el acuerdo que hicieron con él”, agregó.
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Rubio manifestó que Estados Unidos, que capturó a Maduro en Caracas y lo llevó a un prisión en Nueva York, en la que enfrenta cargos de narcotráfico, le ofreció en “múltiples ocasiones la oportunidad de retirarse de la escena de manera positiva”.
El republicano recalcó que el líder chavista “eligió no hacerlo, pero su número dos (Rodríguez) ahora dirige el país”. “Su número dos es alguien con quien se puede trabajar”, aseguró.
Sobre María Corina Machado, Rubio reconoció la labor de la ‘fantástica’ líder opositora venezolana, pero advirtió que la mayoría de su movimiento ‘ya no está presente’ en Venezuela, por lo que Washington trabajará de momento con el Gobierno de Caracas en pos de una pronta transición.
“María Corina Machado es fantástica, y la conozco desde hace mucho tiempo (…), pero aquí está la realidad a la que nos enfrentamos, la realidad inmediata que es que, lamentablemente, la gran mayoría de la oposición ya no está presente en Venezuela. Tenemos asuntos a corto plazo que deben abordarse de inmediato”, dijo Rubio a NBC News.
Trump dejó más dudas que certezas
El desalojo del poder de Maduro, a partir de una acción militar de EE.UU., era uno de los escenarios manejados por analistas políticos como desenlace al operativo aeronaval iniciado en el Caribe el 19 de agosto de 2025. Aunque para algunos no era el más probable, basados en el rechazo interno que enfrentaba el presidente Donald Trump frente a la posibilidad de una intervención en Venezuela.
Durante la madrugada de este 3 de enero, Trump cumplió sus amenazas contra Miraflores, y bombardeó puntos específicos, entró a través de sus fuerzas especiales y detuvo al líder chavista y a su esposa, Cilia Flores, para trasladarlos a suelo norteamericano y enjuiciarlos por narcoterrorismo.
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Analistas admiten que las declaraciones de Trump, en la rueda de prensa del pasado sábado, arrojaron más dudas que certezas sobre el próximo escenario para el país por la imprecisión de sus palabras.
También coincidieron en que Maduro torpedeó todas las vías para una salida democrática a la crisis del país, empezando por el desconocimiento a la voluntad popular del 28 de julio, lo que derivó en una opción de fuerza para empujar un cambio político que aún no está claro a partir de la detención del líder chavista. Sostienen que por la alta conflictividad política y las características del chavismo en el poder, una eventual transición requiere de acompañamiento internacional.
“No dio mayor claridad sobre el escenario en Venezuela. Trump intenta sacar la operación del plano de un conflicto internacional (guerra), pero mezcla muchas cosas que generan confusión. Fue muy desacertado amenazar a Colombia (…) Su discurso fue vago, disperso como si no manejara bien la situación. No reconoce a Maduro como presidente, pero sí a Delcy Rodríguez”, señaló la politóloga, Nasstasja Rojas.
El mandatario norteamericano declaró que su país asumirá el “control temporal de Venezuela” después de una operación militar que resultó en la captura de Maduro y Flores, para “evitar” que quien llegue al poder repita la misma situación que prevaleció en el país en los últimos años. Igualmente aseguró que el secretario de Estado, Marco Rubio, conversó con la vicepresidenta Rodríguez y que la funcionaria estaría dispuesta a “cooperar” con Washington.
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“El tema de gobernar a Venezuela, no se sabe si lo está diciendo en el sentido estricto, hasta que haya una transición. Habla de una negociación con Delcy Rodríguez, no sabemos qué significa esto; si realmente es una transición, el cómo y los roles a desempeñar. En todo proceso sabemos que hay negociaciones incómodas que tienen que darse sobre todo porque la estructura del oficialismo no es monolítica, no es Maduro y ya, hay otros jugadores a tomar en cuenta. Eso genera muchas dudas”, advirtió la politóloga.
A su juicio, Trump tampoco dejó claro la participación y el papel de la líder opositora, María Corina Machado, quien, subrayó Rojas, goza de un liderazgo legitimado por la población venezolana. Advirtió que vienen momentos muy complejos, a partir de la detención de Maduro, en los que aboga por el respeto de los derechos de los ciudadanos.
“Yo era una de las escépticas sobre que este tipo de acciones pudieran ocurrir por los costos internos que tiene; por ello Trump recurrió a la medida que generaba menos costo como una extracción y la forma en que se hizo”, apuntó la también internacionalista sobre la operación para deponer a Maduro.
Para el internacionalista, Víctor Mijares, el magnate republicano ya dejó bastante claro que está decidido a tomar cartas en el asunto en materia de estabilidad política y seguridad hemisférica, con el objetivo de “expulsar” a potencias extrarregionales como Rusia, China e Irán del continente y para ello necesitan gobiernos aliados, en este caso en Venezuela.
Subrayó que la operación contra Maduro y su esposa se articula con la nueva estrategia de seguridad nacional, con el corolario Trump de la Doctrina Monroe y está orientado a la necesidad de un cambio de régimen en Venezuela. Sobre la idea de que EE.UU. gobierne el país, advirtió que sin este apoyo no habría transición puesto que Venezuela ha permanecido ocupada por aliados de Maduro como Rusia, Cuba, China e Irán a los que les interesa mantener el status quo.
“Venezuela no se puede gobernar por sí sola. Edmundo González no puede tomar el poder en este momento sin el apoyo de una fuerza externa contundente como es EE.UU. La posibilidad de que Machado haga valer su liderazgo, a pesar del apoyo popular que pueda tener, es mínima si no hay una amenaza creíble y contundente por parte de una potencia como aliada. En Alemania, la caída de Hitler no se podía sostener sin la ocupación de los aliados”, apuntó el profesor universitario.
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