Once años después de su última exposición en Corea del Sur, las grandes obras de Fernando Botero regresan a la ciudad de Seúl con 'El triunfo de la forma', una retrospectiva de 112 obras que recorren más de seis décadas de trayectoria.
La exposición se presentará en el Seoul Arts Center (Hangaram Design Museum) desde el pasado 24 de abril, y se extenderá hasta el 30 de agosto.
Curada por Lina Botero, hija del fallecido maestro Fernando Botero, y la historiadora Cristina Carrillo de Albornoz, ofrece una lectura integral del legado del artista.
Se trata de la exposición que marca la recta final de una importante gira internacional que ha pasado por Roma, Barcelona y Bakú, y que ahora llega a la gran Seúl.
A través de pinturas, dibujos y esculturas, el público puede visitar ese universo inconfundible donde el volumen, el equilibrio y el humor construyen una mirada única sobre la realidad.
La exposición propone una lectura amplia del legado del artista, desde la consolidación de su estilo en los años setenta hasta sus últimas obras, reafirmando la vigencia de su lenguaje en el arte contemporáneo. “La exposición, 'El triunfo de la forma', que inauguramos en Seúl representa la penúltima parada de la gira en Asia. Esta muestra tiene un significado especial. La ciudad se ha consolidado como uno de los grandes centros del arte a nivel global: un epicentro cultural dinámico, influyente y en constante crecimiento.
Esta será la tercera gran exposición de Fernando Botero en la capital surcoreana, tras las realizadas en 2006 y 2014, donde su obra siempre ha recibido una acogida extraordinaria", dijo Lina Botero, hija del maestro Botero y co-curadora de esta exposición.
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Organizada en seis núcleos temáticos, la muestra revela la coherencia y profundidad de su trabajo, comenzando por 'Versiones', con piezas donde Botero reinterpretó obras maestras de la historia del arte, como las de Velázquez o Rubens, manteniendo sus composiciones originales, pero transformándolas a través de su característico manejo del volumen. Más que homenajes, estas piezas funcionan como un diálogo entre épocas, donde el pasado se reescribe desde una mirada contemporánea.
Otro de los núcleos es América Latina, donde aparecen sus raíces con mayor fuerza. Escenas cotidianas, personajes y atmósferas evocan la memoria de Medellín y la identidad latinoamericana, convertidas en imágenes universales que combinan lo íntimo con lo colectivo.
Botero abordó lo religioso desde una perspectiva poco convencional: toma la iconografía clásica y la transforma con humor y humanidad. El resultado son imágenes que suavizan la solemnidad y acercan lo sagrado a lo cotidiano.
La tauromaquia es un tema recurrente en su obra. Nace de su experiencia personal en la infancia. Más allá del espectáculo, Botero captura la tensión, el color y la ritualidad del mundo taurino, convirtiéndolo en una exploración plástica cargada de dramatismo.
En el núcleo Naturaleza Muerta, el artista llevó al límite su investigación sobre forma, volumen y color. Objetos cotidianos como frutas o instrumentos se transforman en composiciones monumentales, donde lo simple adquiere una presencia casi escultórica.
Circo es una de sus series más luminosas, inspirada en recuerdos de infancia y en su visita al Circo Atayde en México. Personajes, animales y escenas llenas de color transmiten alegría, dinamismo y una visión optimista de la vida, sin perder la identidad formal que define su obra.
El eje central de la exposición es el boterismo, ese lenguaje propio que redefinió la representación del volumen en el arte moderno. Lejos de ser una exageración, es una forma de mirar el mundo: sensual, irónica y profundamente humana.
Según Lina Botero, "recuerdo particularmente la exposición del 2006, que superó los 250.000 visitantes y batió récords de asistencia, un hecho especialmente significativo si se considera la distancia cultural entre Corea y nuestro país. Sin embargo, la obra de Botero ha logrado ser profundamente comprendida y apreciada por el público coreano. Corea ha sido, sin duda, un país clave en la proyección internacional de su obra. Siempre hemos regresado con ilusión, sabiendo que su trabajo será recibido con gran interés y sensibilidad”.
Esta muestra se complementa con visitas guiadas, programas educativos y una conferencia inaugural de Lina Botero, ampliando la experiencia para nuevos públicos.
Desde Seúl, la obra de Fernando Botero vuelve a ocupar un lugar central en la escena internacional, confirmando que su lenguaje, tan propio como universal, sigue dialogando con el mundo contemporáneo.
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