Todo estaba planeado para que al filo de las 11 de la noche del 17 de septiembre de 1988 el cantautor italovenezolano Yordano, subiera al escenario en la recta final de la primera edición del Concierto de Conciertos Bogotá en Armonía en el escenario El Campín.
Por la extensa nómina de artistas convocados y la inexperiencia en la realización de festivales de esta magnitud, la programación sufrió algunos retrasos, y Yordano terminó iniciando su presentación a las tres de la mañana del día 18, tras la participación de José Feliciano y antes del argentino Miguel Mateos, quien se encargó del cierre.
Ahora, y esperando que los horarios puedan ser cumplicos, hace parte la nómina del Concierto de Conciertos 35 años, que nuevamente se realizará en el estadio El Campín el próximo 28 de julio.
35 años después
-¿Cómo recuerda ese evento que para los colombianos es histórico?
Fue increíble porque pasamos todo el día allí, yo terminé tocando como a las tres de la mañana. Todo en una atmósfera muy excitante y muy interesante porque fue el primer encuentro de muchos artistas de muchas tendencias, estilos y géneros, algunos muy jóvenes.
Recuerdo a grupos de los cuales, más adelante, salieron artistas de gran impacto.
-¿Cómo mantener la chispa a la hora de hacer un concierto, luego de tantos años realizando shows?
Siempre hay elementos que para mí son nuevos en un concierto. No hay un escenario igual a otro, ni hay un público igual a otro. Hace poco hice una gira por Estados Unidos y la hicimos con músicos de ese país, todos muy jóvenes, con quienes fuimos al teatro Teresa Carreño, el más importante de Venezuela.
Son escenarios distintos, con públicos distintos, lo que hace que el show salga distinto pese a que ya hemos hecho muchos conciertos juntos, con esta banda.
Para el caso del Concierto de Conciertos preparamos un reencuentro de parte de la banda con la que usualmente trabajo en Venezuela y parte de la banda con la que trabajo en Estados Unidos, donde resido.
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Cuando tu haces música, aunque suene prepotente, de verdad, no con máquinas, que es algo que se ve más en el jazz y el rock and roll, cada interpretación en vivo es única, no es igual, incluso con sus improvisaciones o los pequeños errores.
-En su faceta como compositor, ¿la forma de crear ha cambiado con los años?
Es un oficio en el cual uno aprende cosas con el paso de los años. Es como un río, donde el río siempre es el mismo, pero en algunas temporadas se seca, luego llegan las lluvias y crece, pero el agua que pasa nunca es la misma.
Lo mismo ocurre con la creación, con la composición, que pasas temporadas donde siembras, cosechas y luego tienes que darle tiempo a la tierra, alimentarla, para cultivarla y volver a recoger los frutos.
A veces, como compositor, sientes que esta tierra ya no da más, pero es cuestión de tiempo y siembra para su renacer y que vuelvan las canciones.
Como compositor uno siempre es el mismo, es como su huella digital, pero el tiempo hace que no seas el mismo, y eso se hace sentir en la composición, en la creación.
-¿Qué hace en esos tiempos de sequía creativa?
Desde hace muchos años, en esos tiempos, he venido trabajando canciones en inglés de artistas que a mí me gustan, las estoy llevando al español, con todo el mismo cuidado que tengo para hacer mis letras, porque para mí la creación de las letras es el proceso más pesado, porque muchas veces te lleva a sitios a donde no quieres ir.
Después de trabajar por años interviniendo estas canciones, algunas con buenos resultados, he decidido que ellas serán mi próximo álbum.
-¿Difícil intervenir las obras de otros artistas?
Lo más difícil es que son canciones en otro idioma, y el inglés tiene sus características que hacen que su música sea diferente a la nuestra. Muchas de sus palabras terminan en consonantes, lo que lo hace más difícil.
Lo que he venido haciendo es buscar la esencia de la canción, aunque algunas de las traducciones han terminado siendo casi literales, por la magia del fraseo, en muchas otras, sencillamente no ha sido posible.
Lo increíble es que ha sido un proceso más fácil que cuando he intentado componer en italiano, un idioma que lo hablo desde niño, pero que no he podido componer en él.
-¿Cómo ve el papel de los cantautores en una industria musical tan vertiginosa como la actual?
Hay cosas interesantes en medio de la salida de tantas ‘canciones’, pero tienes que meterte a buscarlas hasta llegar a ellas.
Por eso, creo que existe una tendencia de mirar hacia atrás, El mercado de la llamada música vieja, de los sesenta, setenta y ochenta, es más grande que el actual, porque en la música actual todo es presente, tienes a The Beatles y Rolling Stone en las plataformas, a un click.
Son canciones memorables, que se siente que fueron hechas por personas, y eso hace que tengan alma, lo cual es difícil en una canción que la componen 15 personas o es hecha con máquinas. Lo imperfecto en una canción demuestra que tiene alma.
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