“Fueron las horas más duras que hemos vivido en mucho tiempo, de verdad que no queríamos ni salir porque eso implicaba estar expuestos a que en cualquier momento algo explotara y volara lo que sea”, expresó un líder comunal del barrio San Rafael.
Eliana Zafra, abogada y defensora de derechos humanos, cuestionó el impacto de estas acciones, señalando que, más allá de los daños materiales, el verdadero golpe lo recibe la comunidad.
“Ese día la gente estaba totalmente en pánico, aterrorizada, los niños no pudieron estudiar, la gente no pudo trabajar. El grave riesgo en el que están Cúcuta y los municipios del área metropolitana ya fue advertido por la Defensoría del Pueblo. Estos hechos no son más que las consecuencias de la degradación de la guerra, que se debe acabar”, sostuvo.
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Para Zafra, estos actos reflejan un problema de fondo: la normalización de la violencia en la sociedad y la forma en que las plataformas digitales contribuyen a su difusión.
“Somos una sociedad violenta, que nos duele cuando nos afecta directamente, pero que de resto lo normaliza y lo apoya, incluso viendo este tipo de contenido. Hay quienes lo ven como espectáculo y otros que lo usan para su beneficio, como en campañas electorales. Todo esto se monetiza, y esas plataformas se lucran de la violencia”, afirmó.
Por su parte, el abogado y defensor penalista Cristian Leal fue más contundente en su crítica al Eln, asegurando que el grupo armado ha perdido por completo el sentido de su existencia.
“El Eln nació con base en la teología de la liberación, con la revolución como instrumento para liberar al pobre, porque Cristo vino fue a liberar al pobre, al vulnerable, al desvalido. Pero a ellos ya no les interesa nada de eso. Ni la izquierda, ni la derecha, ni la defensa de la vida, ni la naturaleza, ni los recursos. ¿Salvadores de qué población? Son unos terroristas”, dijo.
Leal enfatizó que la estructura del grupo armado no es más que una fachada para el narcotráfico.