Apenas una gorra ensangrentada, bolsas de estupefacientes, una bala que no impactó y un ambiente pesado quedaron frente al establecimiento comercial en el que se cometió el doble homicidio más reciente de Cúcuta.
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Allí, en la esquina de la calle 7 con Canal Bogotá, amaneció durmiendo un habitante de calle junto a dos pequeños cachorros, que caminaban inocentemente por un sitio que apenas horas antes estaba manchado de cerveza y sangre.
La escena del crimen aún conservaba rastros del episodio de violencia que acabó con las vidas de Renzon Steven Peñaranda Álvarez y Jordan Andrés Pérez Durán, quienes recibieron varios impactos de bala que pusieron fin a una noche marcada por la música alta y el alcohol.
Como es costumbre en este reconocido punto de ingreso al barrio Loma de Bolívar, durante toda la noche del pasado domingo, 4 de enero, se escuchaban distintas canciones, risas y el constante transitar de vehículos.
Hasta que al sitio llegó una motocicleta negra con dos sujetos a bordo, ambos vestidos de negro, el mismo color de los cascos que portaban. Sin embargo, no se trataba de clientes. De hecho, ni siquiera se bajaron del vehículo; en su lugar, uno de ellos sacó un arma de fuego y apuntó hacia el local.
En la parte externa del establecimiento hay un par de barras y espacio para parquear carros y motos. Allí se encontraban las dos víctimas, quienes, sin conocerse entre sí, estaban tomando cerveza en grupos distintos y sin relacionarse.
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Ellos fueron el objetivo principal de las balas. Fueron casi una decena de disparos los que sacudieron el ambiente: cuatro impactaron a Renzon, quien recibió dos en el pecho, uno en la espalda y otro en el brazo derecho. Entre tanto, Jordan sufrió dos impactos, uno en el tórax y otro en el rostro.
Además, una mujer identificada como Yuli Alexandra León Martínez también resultó herida, tras recibir dos balazos en las piernas. En cuestión de segundos, mientras las personas que se encontraban en la zona intentaban huir para ponerse a salvo, el sonido del motor alejándose indicaba que lo peor ya había pasado.
Los hombres quedaron tendidos en el suelo, a unos dos metros de distancia. Jordan fue recogido rápidamente y trasladado a la Unidad Básica de Loma de Bolívar; mientras tanto, Renzon permaneció un poco más de tiempo en el lugar.
Bocabajo, sobre un charco de su propia sangre y mientras algunos testigos grababan sus últimos momentos, finalmente también fue auxiliado y llevado al mismo centro asistencial. Aunque hubo diferencia en los tiempos de atención, el destino fue el mismo y, minutos después, se confirmaron ambas muertes.