En estado crítico de salud quedó Jefferson Fabián Abreo Ramírez tras ser víctima de un despiadado ataque con arma de fuego en una barbería, frente a su pequeño hijo, quien presenció toda la escena con ojos de shock.
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El hombre, ampliamente conocido en Villa del Rosario como El Zorro, luchó durante seis días por su vida en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en Cúcuta, quizá impulsado por el deseo de borrar aquella imagen desgarradora que su hijo tendrá que cargar como último recuerdo.
El Zorro fue trasladado por varios centros médicos. Inicialmente fue llevado al Hospital Jorge Cristo Sahium, a pocas calles del lugar donde ocurrió el ataque; posteriormente fue remitido al Hospital Universitario Erasmo Meoz y, finalmente, a una clínica especializada, donde pasó sus últimos días.
En la mañana de ayer, 6 de enero, se confirmó su muerte, producto de la gravedad de las heridas ocasionadas por el disparo que recibió en el rostro. El luto embargó a Villa del Rosario, cuyos habitantes lamentaron la muerte del hombre de 38 años, quien en el pasado se destacó en el deporte regional.
Era reconocido por su constante participación en torneos de motociclismo, especialmente en el Moto Park Agualinda, en el municipio de Los Patios, donde vivía su pasión por las dos ruedas.
Sus allegados hoy lloran la partida de quien se ganó el apodo de ‘loco’ por su carácter alegre y atrevido.
“Era un muchacho muy alegre, con un excelente sentido del humor que contagiaba a cualquiera”, comentó un conocido de la víctima.
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Frente a su hijo
Minutos antes de que el reloj marcara el mediodía, en una barbería ubicada en la carrera 6, entre calles 5 y 6, en el centro de Villa del Rosario, El Zorro fue sorprendido por la delincuencia.
Mientras se realizaba un corte de cabello, fue interceptado por un pistolero que ingresó al establecimiento y le disparó directamente al rostro, cuando aún permanecía sentado en la silla. Toda la escena fue presenciada por su hijo, quien quedó atónito.
El hombre cayó tendido sobre su costado derecho y comenzó a perder abundante sangre. Algunos testigos alertaron a las autoridades, creyendo que había muerto. Sin embargo, fue solo cuando un uniformado se acercó que la víctima dio señales de vida.
Posteriormente fue trasladado a un centro asistencial, donde lograron estabilizarlo. No obstante, la gravedad de la herida terminó cobrando su vida, sumándolo a la lista de víctimas de un sangriento cierre de año que sacudió a Cúcuta y su área metropolitana.
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