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Judicial
'No me deje morir, sáqueme, ¿sí?': la crónica de la muerte de Daniel en Tibú
El joven fue abatido en medio de confrontaciones entre grupos armados, su cuerpo duró varios días al aire libre.
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La opinión
La Opinión
Martes, 31 de Marzo de 2026

En el corazón del verde y peligroso Catatumbo, la guerra deja una estela de muerte silenciosa: miles de hombres han caído en los enfrentamientos entre guerrillas. Algunos cuerpos quedan sepultados entre la tierra y los árboles, otros son retirados por sus propios compañeros para darles sepultura. Pero hay casos que estremecen aún más, como el de Daniel Castillo Amaya.


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Los últimos momentos de vida de este joven quedaron grabados, aparentemente, por quienes lo hirieron de muerte: integrantes del Eln. Este tipo de videos parece estar ganando terreno en los últimos meses, ya que la publicación del material de Daniel llegó apenas días después de otro similar, en el que grababan a un tal “Costeño”, quien respondía algunas preguntas a cambio de que le respetaran la vida. A cierre de esta edición, se desconoce qué ocurrió con él.

El último video de Daniel habría sido grabado en Campo Dos, Tibú, en la tarde del pasado viernes, 27 de marzo, un día clave para este territorio. Esa mañana, integrantes de la disidencia de las Farc ingresaron a Campo Dos patrullando, uniformados y armados.

Como represalia, el Eln respondió, y durante la jornada se produjeron enfrentamientos, entre ellos uno que dejó a Daniel gravemente herido.

El joven fue encontrado vestido de negro, con botas de caucho, tendido bocabajo sobre la tierra. Los guerrilleros que lo hallaron llegaron con el fusil en una mano y un teléfono en la otra. En un primer momento parecía muerto; sin embargo, al escuchar los pasos que se acercaban, levantó la cabeza, mostrando manchas de sangre en una de sus manos y un proveedor de fusil sobre su pecho. Señaló casi instintivamente hacia su costado derecho, presuntamente indicando dónde se habían ido sus compañeros.


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Quien grababa le preguntó: “¿Cuántos son?”

Él respondió: “Son como ‘veintipico’”, para luego pronunciar las últimas palabras que cierran el video con un tono escalofriante:

“No me deje morir, sáqueme, ¿sí?”

Se desconoce si le hicieron algo más, pero lo cierto es que, efectivamente, lo dejaron morir. Horas después, cuando el estruendo de los rifles se alejó y la calma volvió al escenario, la comunidad encontró una escena aterradora.

Daniel estaba tendido bocarriba. Las señales indican que lo requisaron antes de asesinarlo o dejarlo morir. El suéter estaba subido hasta el pecho, lo habían despojado de sus botas, que quedaron a pocos centímetros del cadáver, y a su alrededor, para coronar el fatal momento, un par de chulos esperaban que el tiempo pasara para empezar a comer.

El tiempo, efectivamente, pasó. Durante todo el fin de semana no trasladaron el cadáver. Para entonces, la familia ya se había enterado de lo sucedido gracias al video. Al principio pensaban que Daniel estaba herido y pedían información sobre su paradero.


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Sin embargo, con el paso de los días y las fotos que evidenciaban que el crimen se había consumado, sus peticiones se convirtieron en reclamos de dignidad: que las autoridades actuaran y trasladaran el cuerpo, deseos que finalmente se cumplieron el domingo, cuando una funeraria lo llevó hasta Cúcuta.

Ayer, 30 de marzo, en horas de la mañana, sus familiares estaban en la capital nortesantandereana adelantando los procedimientos legales de la defunción y preparándose para darle sepultura en El Zulia, su municipio natal.

Su pasado

Daniel tenía un marcado pasado judicial. En 2022 fue capturado mientras cobraba un pago extorsivo a un comerciante de El Zulia.

El hecho ocurrió en julio de ese año, cuando él y Braulio José Medina Torrado exigían cien millones de pesos a cambio de no atentar contra el mismo. La captura se dio en el centro de Cúcuta, en medio de un pago controlado. Ambos hombres, presuntamente integrantes del Ejército Popular de Liberación (Epl), fueron enviados a prisión.


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