Durante los últimos seis años de su vida, Walter Giovanni Hernández Caballero se dedicó a construir una familia junto con su pareja sentimental, con quien tuvo una hija. Hoy, esa pequeña llora la ausencia de su padre, pues lo que alguna vez fue una promesa de amor terminó convirtiéndose en un presagio de tragedia.
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“Hasta que la muerte nos separe”, le dijo alguna vez esa mujer al hombre del que estaba enamorada. Y la muerte, cruel y repentina, los enfrentó juntos en medio de un episodio de inseguridad que alteró la tranquilidad del barrio Chaparral, en el municipio de Los Patios.
La tragedia ocurrió en los márgenes del sector, sobre el Anillo Vial Oriental, en la entrada a la trocha Chaparral, que comunica con Villa del Rosario.
Allí, en las afueras de un lavadero de carros donde trabajaba Walter, se encontraba la pareja. Ella, una mujer de cabellera rubia; él, un hombre con el nombre de su hija tatuado en el antebrazo derecho: Lucía, quien había cumplido cinco años hacía menos de un mes.
Poco antes de las dos de la tarde del pasado domingo, 2 de noviembre, dos criminales vieron en ellos más que una pareja enamorada: vieron una oportunidad. Bajo el sol del mediodía, en el cuello de la mujer relucía una cadena dorada que pronto desencadenaría la violencia.
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Los delincuentes, que se movilizaban en dos motocicletas —una de ellas roja—, interceptaron a la pareja y los intimidaron con armas de fuego, exigiéndoles sus pertenencias.
En medio del miedo y la confusión, Hernández Caballero intentó reaccionar, desenfundando un arma traumática para defenderse. Sin embargo, esa decisión provocó la respuesta letal de los asaltantes, quienes abrieron fuego sin piedad.
El hombre de 36 años cayó al suelo tras recibir dos impactos de bala: uno en la rodilla izquierda y otro en la espalda, que le atravesó el abdomen. La escena se tornó caótica mientras los responsables huían a toda velocidad del lugar.
Rápidamente, los allegados de la víctima actuaron. Lo subieron a un Mazda rojo y lo trasladaron al hospital de Los Patios, mientras él, aún consciente, se quejaba del dolor. Pese a los esfuerzos médicos, su estado empeoró rápidamente y falleció pocos minutos después de su ingreso.
Hasta el sitio llegaron miembros de la Brigada Interinstitucional de Homicidios (Brinho) para adelantar las investigaciones correspondientes y tratar de dar con el paradero de los responsables de este crimen que enluta a una familia y estremece al municipio.
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