Del crimen de Hebert Alexis Cortés León hay una pregunta que nadie ha podido responder: ¿por qué lo mataron? Lo único claro hasta ahora es que, detrás del disparo que acabó con su vida en el barrio Cundinamarca, quedó el dolor por la partida de un hombre al que muchos recuerdan como una gran persona.
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Al parecer, el crimen ocurrió en los alrededores de un establecimiento de venta de bebidas, ubicado en la calle 11 con transversal 17 del mencionado barrio, durante la madrugada de ayer, 25 de mayo.
En medio de la música y el alcohol, se escuchó un tiro. Esa fue la única información que recibió la Policía cuando una patrulla llegó al lugar y encontró el cuerpo de un hombre tendido bocabajo sobre la vía.
Nadie vio nada y nadie supo nada. Por ello, las autoridades adelantaron la inspección técnica en la escena y realizaron el levantamiento del cadáver. En un primer momento no lograron establecer su identidad, aunque sí hallaron la evidente causa de muerte: un disparo en la cabeza.
El caso quedó bajo investigación, mientras el cuerpo fue trasladado a las instalaciones de Medicina Legal, donde posteriormente lograron establecer que se trataba de Hebert Alexis Cortés León, conocido entre sus allegados como Globerito.
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El de los globos
Aunque era solo una de las labores que desempeñaba en su esfuerzo diario por salir adelante y rebuscársela, era la más emblemática y la que terminó dándole el apodo por el que hoy lo recuerdan con dolor.
Junto con algunos integrantes de su familia, se dedicaba a fabricar globos de papel, de esos que funcionan con calor y son muy populares en época decembrina. Sin embargo, para Alex, como prefería que lo llamaran, estos no tenían temporada.
Aunque a finales de año el trabajo aumentaba considerablemente, durante el resto del tiempo elaboraba globos de distintos colores; algunos dedicados a sectores específicos de la ciudad, como La Tomatera; otros con mensajes de luto y algunos más inspirados en una de sus grandes pasiones: el Cúcuta Deportivo.
“Alistándonos, pues, para el 2 de diciembre, con el favor de Dios”, escribió en un video en el que aparecía trabajando junto con su familia en globos rojinegros que inundaron el cielo durante una de las noches más felices para él y miles de hinchas motilones, pues ese día se selló el regreso del equipo a la primera división.
“Qué sentimiento”, publicó apenas un par de días después, ya consumado el ascenso, junto a una fotografía que ahora sus familiares observan con nostalgia: Alex, vestido de pies a cabeza con los colores rojinegros, gorro, bufanda y camiseta, acompañado de esa característica sonrisa que ya no volverán a ver.
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