El expresidente Álvaro Uribe Vélez habla franco y directo. En entrevista exclusiva para Acento Colombia y La Opinión se refirió a temas trascendentales del país en vísperas de la primera vuelta de las elecciones presidenciales.
Hizo un llamado vehemente a los colombianos para que se detengan a pensar por un instante qué país quieren. Dijo que el país está maduro y vive un momento propicio para que asuma la Presidencia una mujer de mano firme contra la corrupción y la violencia. “Y esa es Paloma Valencia”, afirmó.
—Expresidente, ni siquiera en sus años más jóvenes se le veía con este ritmo. Hoy amanece en Antioquia, al mediodía está en Bogotá y termina la noche en la Costa Caribe. Se ha tomado esta campaña como una cruzada personal. ¿Qué siente que está en juego para Colombia en estas elecciones del 31 de mayo?
Colombia se está jugando la Constitución. Es una Constitución que permite la acción del Estado y de los particulares. Petro y Cepeda quieren anular la presencia de la actividad particular, reducirla a la más mínima expresión.
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En otras palabras, en Colombia no se está jugando simplemente la elección de un presidente. Se está jugando el modelo de país. Aquí hay dos caminos muy distintos. Uno defiende las libertades, la iniciativa privada, la seguridad y el equilibrio institucional. El otro propone concentrar el poder en el Estado y reducir cada vez más el espacio de los ciudadanos y de la empresa privada.
—¿Y ese cambio de modelo que se pretende cómo considera que afecta al país?
Lo que vemos hoy es una discusión sobre la Constitución misma. Hay sectores políticos que quieren un país manejado desde el Ejecutivo, con menos independencia de las instituciones y más control estatal sobre la vida de la gente. Y eso termina afectando la salud, las pensiones, el empleo y la economía de las familias.
Colombia se está jugando una economía de odio de clases que plantean Petro y Cepeda, una economía que odia al empresario y le hace daño al trabajador. Mientras que Paloma dice: “Economía fraterna. Nosotros redujimos la jornada de trabajo, respetamos el salario, pero le bajamos impuestos a la empresa privada y le damos garantías de estabilidad”.
—Usted ha insistido en que la campaña de Paloma Valencia representa una defensa de esas libertades. ¿Por qué considera que ella encarna esa visión?
Porque ha sido coherente. No apareció ahora con un discurso electoral. Lleva años defendiendo las mismas ideas, incluso cuando eran impopulares. En Colombia hubo un tiempo en que hablar de seguridad era casi un pecado político. Nosotros insistimos en que sin seguridad no hay paz posible.
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Paloma ha sido firme frente al narcoterrorismo, frente a la corrupción y frente al crecimiento desbordado del Estado. Pero además tiene una visión social muy clara. Ella (Paloma) habla de una “economía fraterna”: respetar el salario de los trabajadores, reducir cargas a las empresas y generar empleo estable. No es una propuesta de odio entre clases sociales.
La firmeza de Paloma contra la violencia y contra la corrupción no es de campaña, no es publicidad; es trayectoria de vida.
—¿Usted considera que esas mediciones de las encuestas reflejan en realidad lo que quiere el electorado colombiano o puede haber sorpresas y debemos esperar mejor al domingo 31?
Yo respeto todas las encuestas, pero no vivo pendiente de ellas. He visto mediciones donde un candidato, Abelardo (de la Espriella), aparece adelante y otras donde la ventaja cambia completamente a favor de Paloma (Valencia). Mi manera de entender la política siempre ha sido trabajar, trabajar y trabajar. Si las encuestas son buenas, hay que seguir trabajando; si son malas, trabajar más.
Lo que sí veo en las regiones es mucha gente acompañando a Paloma Valencia. Veo ciudadanos preocupados por el empleo, la inseguridad y el costo de vida. Hay un país silencioso que todavía está tomando decisiones.
—¿Qué cree que le falta a la campaña para convencer a los indecisos?
Seguir explicando propuestas concretas. El país necesita recuperar confianza para invertir y volver a generar empleo. Hoy muchos negocios están cerrando puestos de trabajo. Restaurantes, hoteles, comercio y pequeñas empresas están golpeados.
Paloma plantea bajar impuestos a quienes generan empleo, garantizar estabilidad jurídica y fortalecer la seguridad. También propone recuperar la libertad de los ciudadanos para escoger su sistema de salud y proteger los fondos de pensiones como un ahorro sagrado de los trabajadores.
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Además, tiene claridad sobre el problema de orden público. Lo que está pasando en regiones como Catatumbo es muy grave. El terrorismo ha ganado capacidad mientras el Estado pierde autoridad. Mire, en este país no se podía hablar de seguridad; era una blasfemia, siempre se hablaba de paz. Aquí se hizo una tarea de pioneros para decir que sin seguridad no hay paz, y lo logramos.
Vea la última noticia: esos drones que lanzaron contra el Ejército en Tibú, con saldo de otro soldado asesinado y siete soldados heridos.
—Usted habla con frecuencia de seguridad. ¿Considera que el país volvió a sentir miedo?
Sí. En muchas regiones la gente siente que perdió tranquilidad. Hay extorsión, reclutamiento de menores, ataques con drones y crecimiento de grupos criminales. Eso no puede normalizarse.
Yo he recorrido municipios donde intentan intimidar a quienes piensan distinto. Y precisamente por eso no podemos abandonar los espacios democráticos. Cuando el miedo reemplaza el debate, pierde el país entero.
—También ha habido una campaña muy marcada por la polarización y por ataques personales. ¿Eso ha desviado la discusión de los problemas reales?
En buena parte sí. Colombia debería estar hablando de empleo, salud, seguridad energética, educación y oportunidades para los jóvenes. Pero muchos prefieren quedarse en la confrontación permanente.
Paloma ha tratado de mantener la discusión sobre propuestas: cómo recuperar la economía, cómo enfrentar la crisis de salud y cómo garantizar energía en un momento donde el país enfrenta riesgos por falta de inversión y posibles problemas climáticos. Esa debería ser la conversación central.
—¿Cómo califica el episodio del café que se tomaron Sergio Fajardo y Paloma?
Mire, me parece que Paloma fue prudente, respetuosa, habló de patria, humilde, y yo no sé por qué el doctor Fajardo se centró en ese episodio de mi casa. Además, lo relató mal, porque ese día estaba casualmente haciendo política en Medellín; acababa de regresar de una larga gira por otras regiones. ¿Para qué el doctor Fajardo se enfrasca en eso? ¿En qué quedó el interés de patria, la visión de Colombia? Si eso fue lo que le consumió la mitad del tiempo de ese café.
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—Usted ha dicho que es el momento de que Colombia tenga una mujer presidenta. ¿Qué cree que aportaría Paloma Valencia en ese escenario?
La mujer colombiana ha demostrado una enorme capacidad de trabajo y liderazgo. Yo crecí viendo a mi madre luchar por los derechos políticos de las mujeres en Colombia. Y admiro profundamente a millones de mujeres que sostienen hogares, trabajan, estudian y sacan adelante a sus familias.
Paloma representa firmeza y sensibilidad al mismo tiempo. Tiene carácter para enfrentar la violencia y claridad para entender los problemas sociales. Además, tiene algo muy importante en política: trayectoria. Sus posiciones no cambian según la conveniencia electoral.
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—¿Cómo ve usted el tema del reclutamiento de menores por parte de las Farc, reconocido por el secretariado de las Farc y por la misma JEP, y del cual Iván Cepeda nunca ha hablado?
Él tiene memoria para hablar de los falsos positivos, para condenar al Estado y para mandar a hacer murales, pero nadie habla de los más de 18.000 niños que fueron reclutados en al menos diez años por esa guerrilla, de la cual Iván Cepeda es muy próximo y hasta fotos con el secretariado se toma, inclusive.
Y cómo le parece: en este gobierno de Gustavo Petro, de acuerdo con Medicina Legal, han asesinado a más de 22.000 jóvenes. Cepeda, ¿qué dice de eso?
—A pocos días de las elecciones, ¿cuál cree que debe ser el mensaje final para los colombianos?
Que el voto de este 31 de mayo va mucho más allá de simpatías personales. Colombia necesita decidir si quiere avanzar hacia un país de libertades, emprendimiento y seguridad, o hacia un modelo donde el Estado controle cada vez más la vida de las personas.
Los colombianos tienen que pensar qué país quieren para sus hijos. Ese es el fondo de esta elección.
—¿Cuáles son esos asuntos en los que debería centrarse el mensaje de la campaña de Paloma Valencia esta semana para terminar de convencer a ese electorado que todavía no define por quién votar?
Hay que recuperar la confianza para invertir, pero la inversión no es solo la inversión extranjera directa; es la extranjera, la doméstica, la pequeña, la mediana y la grande. Es la del sector agropecuario, el comercio y la industria. Si no se recupera eso, aquí no hay recursos para nada: ni para el empleo, ni para la salud, ni para las vías.
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Entonces, a mí me parece bien importante lo que Paloma dice: ¿cómo va a recuperar la salud? Ella da 100 días para normalizar el suministro de medicamentos.
Pero todo eso necesita una fuente de recursos: un sector privado creciendo, que hoy lo tienen anulado. Y eso conecta con la energía.
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