No todas las familias solo heredan un lugar donde vivir, algunas arrastran historias marcadas por la violencia. En el barrio Cuberos Niño, el apellido Berbesí González se ha convertido en sinónimo de una cadena de hechos que, con el paso del tiempo, terminaron por vincularlos con el mundo criminal.
En cuestión de meses, esta familia perdió a dos de sus integrantes, mientras que la cabeza del hogar permanece tras las rejas, marcando una turbulenta historia familiar.
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El más reciente en caer bajo este legado de violencia es Martín Alonso Berbesí González, quien murió en medio de un crimen que se consumó en la madrugada.
Su asesinato ocurrió precisamente en el mismo barrio donde años atrás había sido capturado, junto a su madre, por hacer parte de una presunta banda delincuencial. Cuberos Niño fue el escenario donde Martín creció, supuestamente delinquió, fue encarcelado y, finalmente, asesinado.
No hace mucho tiempo había estado en prisión, tras caer en medio de un operativo que desarticuló una banda criminal de la que hacía parte junto con sus ‘hermanos de la calle’ y su mamá. Después de esto, habría caído en el consumo de estupefacientes, quedando en condición de calle hasta su trágico final.
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El crimen
Nadie quiso hablar. Ni su familia, que prefiere que este nuevo episodio de luto pase rápidamente, ni los vecinos del canal ubicado en Cuberos Niño, donde la alta presencia de consumidores de droga los ha acostumbrado al silencio.
Fue en la madrugada del martes, 28 de abril, en ese canal a la altura de la calle 22, donde Martín fue sorprendido por un pistolero. Su misión era clara: sobre las 2:00 a.m. le disparó en tres oportunidades. Un impacto lo recibió en la espalda, otro en el tórax y el tercero en la parte posterior de la cabeza.
Gravemente herido, fue trasladado a la Unidad Básica de Puente Barco, donde recibió atención de urgencia. Posteriormente, fue remitido al Hospital Universitario Erasmo Meoz, donde permaneció varias horas bajo atención especializada en un intento por salvarle la vida.
Ese corto periodo estuvo lleno de tensión para sus familiares, en especial para su hija, quien pasó de publicar en redes sociales: “Papi, no me dejes solita”, a despedirse con un doloroso: “Te voy a extrañar muchísimo, ¿ahora con quién voy a pelear?”.
Sin embargo, hacia las once de la mañana, la gravedad de las heridas terminó por imponerse y se confirmó su fallecimiento. Según el reporte judicial, el hombre presentaba apariencia de habitante de calle, aunque tenía sus documentos al momento del ataque, lo que permitió su rápida identificación.
Desde entonces, su familia inició los trámites para su sepultura, mientras enfrenta un nuevo episodio de duelo.
El caso es materia de investigación por parte de las autoridades, que buscan establecer si el crimen está relacionado con el consumo de estupefacientes y el microtráfico, una de las principales problemáticas del sector, o si se trató de una represalia por su pasado judicial.
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