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Frontera
Lluvia enlodó a deportados que dormían en carpas en La Playa
El aguacero de la noche del martes le dañó el sueño a centenares de repatriados.
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Miércoles, 2 de Septiembre de 2015

El drama que viven las familias que llegaron de Venezuela por la persecusión de colombianos parece no terminar. El clima lluvioso del martes por la noche no estuvo a favor de los recién llegados que permanecen por fuera de los albergues.

En el sector La Playa, a orillas del río Táchira (Villa del Rosario), la lluvia convirtió las calles en lodazales y además les dañaron el sueño a los niños y a las personas que permanecían en las calles cuidando sus enseres.

Según las familias que no han ido a los albergues, la lluvia fue como un diluvio, por razón de que no había nada preparado para enfrentar sus consecuencias.

Ramiro Jiménez Mora, uno de los que se rehusan a salir de los cambuches de plástico, pasó toda la noche sacando baldes de agua de su pequeño albergue. Sus hijos se quedaron acampando en los asientos traseros de un viejo Renault 12 prestado por la Policía.

“Se nos mojaron los cambuches de las personas que estamos en La Playa porque estaba haciendo mucho viento”, dijo uno de los refugidos. “No podíamos controlar que no se nos metiera el agua”, narró.

Yericson Manuel, de 13 años, hijo mayor de Jiménez, dijo que sería muy incómodo pasar otra noche en los asientos de un carro con sus tres hermanos, pero no hay de otra, porque se mojaron las colchonetas en las que dormían.

Según Cecilia Ordoñez, una de las deportadas, “parece que la tragedia nos estuviera persiguiendo, porque mire ahora en la situación en la que estamos”.

Colchones, sábanas, ropa, alimentos y enseres de las personas que salieron voluntariamente del vecino país amanecieron ayer empapados e inutilizables.

En los albergues de Morichal y Bellavista, en Villa del Rosario, las familias dijeron que necesitan la instalación de polisombras para que los albergues se protejan del sol y del agua.

Aunque durmieron en tiendas de acampar entregadas por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), los deportados de los albergues en Villa del Rosario dijeron que algunas tiendas amanecieron mojadas por la lluvia y que la Cruz Roja no les ha entregado toda la ropa.

En otro albergue abierto por la diósecis católica de Cúcuta, que aún no ha sido declarado refugio oficial, unas 10 familias tuvieron que pasar la noche a la intemperie. Además, escasean los servicios de atención en salud, no hay servicio de ambulancia y no tienen medicamentos.

Las cerca de 400 personas que hay en este albergue no han sido inmunizados contra virus como la influenza o la varicela y requieren entechados para cubrir las tiendas de acampar, donde duermen unas 40 personas.

En el albergue ubicado en el polideportivo de La Parada, unas 70 personas tuvieron problemas en la noche porque la lluvia mojó toda la cancha.

Las familias temen enfermedades respiratorias entre los niños que durmieron mojados.

Ayer en la tarde el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, aseguró que unas 1.200 personas han sido vacunadas contra la influenza.

 

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