Unos minutos de diversión en la ciudad de hierro le permitieron a decenas de niños repatriados olvidarse momentáneamente de su situación.
Las palabras: frontera, deportado, repatriado, albergue y desalojo, salieron del léxico de los niños lo que duró el recorrido, y fueron reemplazadas por alegría y diversión.
La iniciativa de la Alcaldía de Cúcuta de llevarlos a subirse a la montaña rusa, carros chocones, sillas voladoras, entre otras atracciones, les dio un respiro a su cotidianidad en los albergues.
Durante el corto recorrido de la diversión, los niños no pararon de reír. Con emoción observaban cada uno de los aparatos con la ilusión de poder probarlos todos. La mayoría de estos niños nunca antes había estado en un parque de atracciones.
Este ha sido uno de los momentos más felices que han tenido desde que salieron de sus casas.