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Frontera
Defensa Civil ayudará hasta que termine la tragedia de los deportados
Son 514 voluntarios quienes han querido ofrecer su trabajo para ayudar a los demás.
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Lunes, 7 de Septiembre de 2015

Ericka Borrero es solo una de las cientos de voluntarias de la Defensa Civil que se unieron a la labor de apoyar a las personas que quedaron desprotegidas por el cierre fronterizo con Venezuela.

Además de llevar un registro diario de las personas que viven en las tiendas de acampar, parte de su compromiso es apoyar psicosocialmente a los miles de colombianos, sobretodo mujeres con las que se siente más conectada.

Escuchar sus historias y propiciar un ambiente solidario entre el grupo de damas, es una tarea que la colma de orgullo. Por eso ella y varias de sus compañeras decicieron brindar seguridad a las niñas que viven en los albergues.

En el refugio de Morichal (Villa del Rosario) donde hay unas 300 personas albergadas, se han presentado varias situaciones de inseguridad y por eso ella vio la necesidad de crear  un equipo de vigilancia, además del de las cámaras,  para vigilar a las niñas cuando van al baño.

 “Vimos que hay muchos hombres y personas que son desconocidas y que en algún momento pudieran abusar de su condición de varones, por eso decidimos crear un grupo para darles el acompañamiento”, expresó.

Según el director general de la Defensa Civil Colombiana, el mayor general Miguel Pérez Guarnizo, son en total 514 voluntarios, la mayoría de Norte de Santander, las personas que han querido ofrecer su trabajo para ayudar a los demás.

“Son médicos, abogados, ingenieros, en fin todo un equipo de profesionales, de técnicos y de personas que dejan a un lado por un momento sus actividades de rutina para ofrecerla al servicio de esta comunidad”, indicó.

Según el director de la Unidad para la Gestión del Riesgo de Desastres,  Carlos Iván Márquez, ha sido de gran utilidad la ayuda de los voluntarios en la atención humanitaria de miles de personas.

Otros ciudadanos y empresarios se han unido a la campaña de solidaridad por los colombianos deportados.

El empresario barranquillero Jorgé Hané, quien comercializa malteadas, viajó ayer desde Miami (Florida) para repatir 100 mil de sus productos en la frontera. “Me partió el alma ver esto”.

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