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Frontera
Atención a los deportados: reservas llegaron a su fin
El sacerdote, encargado del programa Cospas, anunció que en la parte humanitaria se están priorizando las cabezas de hogar.
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Lunes, 21 de Diciembre de 2015

El obispo católico de Cúcuta, Víctor Manuel Ochoa Cadavid, calificó la emergencia humanitaria que se desató tras el cierre de la frontera con Venezuela el pasado 19 de agosto como el más grande drama social que haya ocurrido en los últimos tiempos en el área metropolitana.

En el balance de la atención que brindó su diócesis, con más de 11 mil 400 personas deportadas de Venezuela, Ochoa se mostró algo escéptico por el fin del drama, más aún cuando la emergencia sigue y las reservas para seguir ayudando llegaron a su fin.

Frente a una eventual reapertura de la frontera, el religioso expuso sus reservas al señalar que la angustia y la preocupación que viven las familias deportadas y que aún están en el área seguirá. “Preocúpense, la frontera va a continuar cerrada”, dijo.

Esta misma angustia la transmitió el sacerdote Abimael Bacca, encargado del programa Cospas (Corporación del servicio de Pastoral Social), al señalar que la misma preocupación que tienen los deportados “es la que tenemos nosotros”.

Hizo alusión a que a estas familias se les acaba el subsidio de arriendo que les dio el Gobierno y muchos papás no tienen empleo en hogares de dos a cuatro hijos.

“Creemos que esta es la necesidad ahora, y debe resolverse”, dijo Bacca.

El sacerdote anunció que en la parte humanitaria se están priorizando las cabezas de hogar, para ver si es posible que atender a unas 6.000 personas más después de febrero.

*La Opinión

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