La sorpresiva salida de Marilyn Patiño de La Casa de los Famosos Colombia sigue generando eco. Con apenas el 4,76% de la votación, la actriz caleña abandonó el reality en medio de una mezcla de tensión, polémica y decisiones que aún hoy alimentan la conversación digital.
Sin embargo, lejos de una despedida silenciosa, su salida estuvo marcada por una jugada clave: dejar en placa a uno de los competidores más fuertes, al cucuteño Alejandro Estrada.
En entrevista con La Opinión, la actriz no solo defendió su decisión, sino que también puso sobre la mesa una reflexión más profunda sobre el juego, los fandoms y su lugar dentro del reality.
Para Marilyn, su eliminación no responde necesariamente a un rechazo directo del público, sino a una dinámica más compleja dentro de las votaciones.
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“Siento más bien que el apoyo que me dieron fue solamente para apoyar a Alexa y apoyar a Alejandro, no era para apoyarme de manera auténtica a mí”, aseguró, dejando claro que su incomodidad no radica en haber salido, sino en no haber contado con una base propia de seguidores consolidada dentro del programa.
Esa postura marca un punto clave en su discurso: la independencia. Patiño insiste en que nunca le interesó jugar a la sombra de otros.
“No me interesa estar a la sombra de ningún team. Yo quiero mi propio team”, afirmó, evidenciando una distancia frente a las alianzas estratégicas que suelen definir el rumbo del reality.
Su decisión de nominar a Estrada, uno de los participantes más sólidos en votaciones -capaz de alcanzar hasta el 40% de respaldo-, fue interpretada por muchos como una traición.
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No obstante, ella lo explicó desde otra perspectiva. “Nunca he cuestionado la honestidad de Alejandro. Al contrario, yo creo que es un muy buen participante”, aclaró.
Según Patiño, de 44 años, su elección respondió a una lectura del juego más que a un conflicto personal.
A su juicio, el cucuteño no está jugando dentro de la casa, sino fuera de ella, apelando directamente al respaldo del público. “Está jugando solo afuera con el público”, dijo.
Para ella, ponerlo nuevamente en riesgo era una forma de medir su verdadera fortaleza y consolidar el apoyo que lo rodea. “Que sigan haciendo un ejército de votaciones para que él pueda ganar”, añadió.
El contraste entre su primera y segunda etapa en el programa también fue evidente. Si bien en su ingreso inicial logró conectar con la audiencia, esta vez la historia fue distinta.
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La también cantante reconoció que su permanencia en la casa pudo depender más del respaldo de otros fandoms que de uno propio.
“No me interesa brillar con los fandom de los demás”, sostuvo, reafirmando su postura de no depender de estrategias colectivas.
Más allá de lo estratégico, la experiencia tuvo un impacto emocional significativo. Al ser consultada sobre lo más difícil de su paso por el reality, fue contundente: “Todas las anteriores”.
El rechazo del público, la convivencia y lo que se dijo de ella fuera del programa se convirtieron en una carga difícil de procesar.
En medio de la exposición mediática, su vida personal también entró en juego. Su reciente ruptura con Renzo Meneses fue tema de conversación tanto dentro como fuera del programa. Sin embargo, la actriz minimiza su influencia en la percepción del público.
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“No me siento juzgada por mi vida privada”, afirmó.
Lejos de victimizarse, Patiño planteó una reflexión sobre las relaciones actuales. “Lo que me pasa a mí, yo creo que hay muchas mujeres en el mundo que también les ha pasado”, explicó, señalando que el amor, en la actualidad, enfrenta dinámicas complejas donde el compromiso no siempre es prioridad.
Finalmente, uno de los puntos más debatidos de su participación fue su constante interpretación de personajes dentro de la casa. Para algunos, una estrategia; para ella, una forma de mantenerse emocionalmente activa.
“Jamás pensé en que mis facetas de personaje me ayudaran a sobrevivir”, aseguró.
Patiño explicó que ese recurso respondía a su naturaleza artística y a la necesidad de evitar el “tiempo muerto” dentro del encierro. “Yo soy así en mi vida real (…) disfruto ese histrionismo o esa facilidad de interpretar lo que yo quiera”, concluyó.
Hoy, ya fuera del reality, su discurso deja ver a una mujer que, más allá del resultado, se mantiene firme en su forma de entender el juego y la vida. Sin alianzas impuestas, sin fandoms prestados y con una identidad que, según insiste, no está dispuesta a negociar.
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