Hay gestos que no necesitan traducción. Un beso puede ser bienvenida, despedida, consuelo o deseo. Puede sellar una historia o marcar su final. Y aunque parece cotidiano, detrás de ese contacto breve entre dos personas se esconde una mezcla de historia, biología y emociones que la ciencia apenas ha logrado descifrar.
Cada 12 de abril se conmemora el Día Internacional del Beso, una fecha que surgió tras un récord Guinness en Tailandia por el beso más largo registrado -más de 58 horas-, pero que hoy sirve como excusa para hablar de algo más profundo: la necesidad humana de contacto.
Un gesto que no todos comparten
Aunque besar parece universal, no lo es del todo. Un estudio publicado en la revista American Anthropologist reveló que solo alrededor del 46% de las culturas en el mundo practican el beso romántico, lo que desmonta la idea de que se trata de un comportamiento instintivo.
“El beso es una conducta aprendida, no necesariamente biológica”, explica la psicóloga Ana María Bitar consultada. “Depende del contexto cultural y de las experiencias de cada persona”.
En sociedades occidentales, besar se ha convertido en una de las expresiones más comunes del afecto. En otras, sigue siendo reservado o incluso inexistente.
Entre rituales, religión y prohibiciones
Aunque hoy el beso suele asociarse con el amor romántico, su significado ha variado profundamente según la época y la cultura. En la antigua India, por ejemplo, ya existían referencias al beso en textos como el Kama Sutra, donde se describía como una expresión del deseo y la intimidad.
De hecho, algunos historiadores sitúan allí los primeros registros documentados de este gesto hace más de 3.500 años.
En contextos religiosos, el beso también tiene un papel simbólico. En la Biblia, aparece como una señal de respeto, saludo o traición, como en el relato del beso de Judas, uno de los episodios más conocidos del cristianismo.
Lea aquí: La misión Artemis II llegó a su fin con el amerizaje exitoso de la nave Orión en el Pacífico
Sin embargo, no en todas las culturas el beso es bien visto. Investigaciones antropológicas señalan que más de la mitad de las culturas del mundo no practican el beso romántico, considerándolo innecesario o incluso inapropiado.
En algunos países de Asia y Medio Oriente, por ejemplo, las demostraciones de afecto en público pueden ser mal vistas o estar restringidas socialmente. Mientras tanto, en gran parte de Occidente, besar en público es una práctica cotidiana.
Lo que ocurre en el cuerpo
Detrás de un beso hay mucho más que emoción. La ciencia demuestra que este acto activa una compleja red de reacciones químicas en el cuerpo.
“El beso desencadena la liberación de neurotransmisores como la dopamina, la oxitocina y la serotonina, que están relacionadas con el placer, el apego y el bienestar”, señala la sexóloga. “Por eso, besar no solo genera satisfacción, sino que también fortalece el vínculo entre las personas”.
Además, durante un beso se activan múltiples terminaciones nerviosas, especialmente en los labios, considerados una de las zonas más sensibles del cuerpo. Esto convierte al beso en una experiencia sensorial intensa, capaz de aumentar la conexión emocional y el deseo.
“El beso es, en muchos casos, el primer filtro de compatibilidad entre dos personas”, agrega la especialista. “Puede marcar la diferencia entre una relación que avanza y una que no”.
Más que amor: una forma de conexión
El beso no es exclusivo del romance. Está presente en la familia, la amistad y los rituales sociales.
“Es una de las primeras formas de afecto que experimentamos desde la infancia”, señala la psicóloga. “Nos da seguridad y refuerza los vínculos”.
Conozca: ¿Planea viajar a México? Nueva restricción por pasaporte podría impedir su ingreso
Sin embargo, en la actualidad, las formas de relacionarse están cambiando. Las interacciones digitales han reducido, en algunos casos, el contacto físico.
“Hoy vemos relaciones que comienzan en lo virtual, donde el beso puede tardar más en aparecer o, por el contrario, darse sin una conexión emocional profunda”, añade. “Esto cambia el significado que cada persona le da”.
Entre mitos y expectativas
El beso también está cargado de expectativas. Se habla del “beso perfecto”, del “primer beso inolvidable” o de su capacidad para definir una relación.
“No hay una fórmula única”, aclara la sexóloga. “El beso es una experiencia subjetiva. Depende de la conexión, la confianza y el momento”.
Otro mito común es que besar siempre debe ser espontáneo. Sin embargo, los expertos coinciden en que también es una forma de comunicación que se construye con el tiempo.
¿Es riesgoso besar?
Aunque besar tiene beneficios emocionales, también implica ciertos riesgos. La saliva puede transmitir infecciones como el herpes simple tipo 1, la mononucleosis infecciosa o algunas enfermedades respiratorias.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cerca de dos tercios de la población mundial menor de 50 años tiene el virus del herpes simple tipo 1, muchas veces sin síntomas visibles.
“Por eso es importante evitar besar cuando hay lesiones en los labios o síntomas de enfermedad”, advierte el infectólogo Andrés Felipe Arias. “No se trata de alarmar, sino de generar conciencia”.
Después de la pandemia
La pandemia de COVID-19 marcó un antes y un después en la forma de relacionarse. El distanciamiento social hizo que muchas personas evitaran el contacto físico, incluido el beso.
Aunque gran parte de la población ha retomado sus hábitos, el cambio dejó huella. “Hoy hay más conciencia sobre el cuidado personal y el contacto”, explica Bitar.
No se lo pierda: Oposición en Venezuela pide declarar falta absoluta de Maduro y convocar elecciones
Curiosidades que sorprenden
El beso también tiene cifras llamativas:
• En un beso de 10 segundos se pueden intercambiar hasta 80 millones de bacterias (estudio publicado en Microbiome).
• Puede quemar entre 2 y 6 calorías por minuto.
• Activa alrededor de 30 músculos faciales.
• Puede ayudar a reducir la presión arterial, según investigaciones médicas.
Además, algunos estudios sugieren que besar puede tener un papel en la selección de pareja, al permitir identificar compatibilidades biológicas de manera inconsciente.
Celebrar el beso, más allá del romance
El Día Internacional del Beso no se limita a las parejas. Es también una oportunidad para reflexionar sobre el valor del afecto en la vida cotidiana.
“Un beso puede ser una forma de decir ‘estoy aquí’”, afirma la psicóloga. “No siempre tiene que ser romántico”.
Para la sexóloga, la clave está en la autenticidad. “Lo importante es que sea un gesto genuino, no una obligación”.
Y desde la salud, el mensaje es claro: disfrutar con responsabilidad. “El cuidado también hace parte del bienestar”, recuerda el infectólogo.
Un gesto que resiste el paso del tiempo
En un mundo donde las relaciones pasan cada vez más por una pantalla, el beso sigue siendo un recordatorio de lo esencial: el contacto humano.
No hay tecnología que lo reemplace ni emoji que lo iguale. Porque, aunque cambien las formas de amar, hay gestos que permanecen.
Un beso puede durar segundos, pero su significado puede quedarse toda la vida.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion .