Vallenato social club no es un álbum más de canciones inéditas que se lanza a las plataformas musicales en medio de una saturación de miles de nuevos temas disponibles diariamente.
Se trata de un proyecto de largo aliento, un legado que el artista Gusi quiere dar a un género como el vallenato, el cual le ha dado mucho, que le tomó más de dos años de realización y del cual, acaba de lanzar un disco, a la espera de terminar un documental.
El nombre recuerda a Buena Vista Social Club, el legendario proyecto musical de los años noventa que reunió a veteranos músicos cubanos de son, bolero y danzón, salvando del olvido a leyendas como Ibrahim Ferrer y Compay Segundo.
La idea de Gusi va por un camino parecido con Vallenato Social Club, para el cual, convocó a artistas del género vallenato de distintas épocas y tendencias, desde el legendario Alfredo Gutiérrez e Iván Villazón, pasando por Jean Carlos Centeno y Jorge Celedón, hasta Karen Lizarazo, para quienes compuso canciones a la medida y en distintos aires del vallenato.
Gusi habló de lo que ha sido todo el trabajo de componer las doce canciones, las grabaciones y el documental que complementa todo este proyecto.
Lea: La pelea por ver a BTS llega a la SIC: esto pasa con las boletas
Proyecto de largo aliento
-¿Cómo surge la idea del Vallenato Social Club?
Al principio claramente la idea era muy inspiradora y uno se deja llevar por eso, al final vivimos de las emociones de los artistas, y cuando me fui adentrando en buscarlos, en decir esperar que me dijeran que sí, en ir a los estudios de grabación, me di cuenta que era bien complejo.
Digamos que la primera parte que dijeran que sí fue muy rápido, y eso fue realmente un empuje, una recarga de energía poderosísima, y lo que se hizo más complejo fue la grabación.
Además, yo me iba poniendo más metas en el camino cuando decidí hacer un trabajo audiovisual, con otro equipo de trabajo, traslados, viajando por el Caribe colombiano hablando con artistas e historiadores.
Al final, el resultado fue mágico y maravilloso, y eso justamente es lo que hace bien especial este álbum.
-¿Cómo fue la convocatoria de los artistas invitados?
Hubo una lista, pero créeme que en el estudio era donde se iban cocinando las canciones. Quería tener a los artistas con los que yo siempre había soñado hacer canciones y con los que me había instruido, independientemente de que no seamos amigos del día a día, su música se ha hecho parte de mí y han estado en mi biblioteca musical siempre.
Me dije: “¿cómo hago para hacer una canción con Jorge Celedón? ¿Cómo lo seduciría musicalmente?”, por lo que pensé en un son que fue con lo que me conecté con él. Al día siguiente se la envié y le encantó, lo que fue maravilloso y muy revelador ese momento.
Lea también: Hija de Jorge Alfredo Vargas habla tras escándalo en Caracol: "no me han soltado”
De ahí para adelante todo se volvió como una bola de nieve, donde uno se imagina la voz del personaje en el estudio y así me gusta crear música. Así lo hago cuando también escribo para otros artistas, pero creo que me hacía falta hacerlo en el tema del vallenato.
Lo que también veía como algo complejo era juntarlos a todos y hacer un álbum colectivo, que es lo que también quiero dejar como “enseñanza” dentro de este álbum.
Hacía falta un proyecto colaborativo dentro del género vallenato, no había o no existe un álbum en colaboración con canciones inéditas, más allá de esos de fiesta vallenata que cada artista lo sacaba por su lado, no había voces que se entrelazaran y que voces que crearan un álbum distinto.
Me fui poniendo varias metas, me fui instruyendo y dándome cuenta que había cosas que no existían, y mi alineación fue prácticamente buscar experiencia a través de artistas como Alfredo Gutiérrez y también buscar esas nuevas generaciones Elder Dayan Díaz, Rafa Pérez o José Martín Bernier que venía a hacer un reality con él.
Conozca: Shakira y Beéle encienden Barranquilla con el video de ‘Algo tú’
Esa riqueza que tiene la voz femenina dentro del género a través de Karen Lizarazo, o como Jean Carlos Centeno que no son ni muy antiguos ni muy nuevos, pero tienen esa sabiduría y un bagaje musical enorme.
-¿Qué tan difícil es componer una canción para compartirla con otro artista, cada uno con su propio estilo?
Yo confié mucho en mi conocimiento musical, he estudiado el vallenato por muchos años, a pesar de que no me considero un artista vallenato, puntualmente sí lo he estudiado. Esas capacidades, al estudiar música y al entender el dinamismo y poder percibirlo y transcribirlo, hoy en día es que lo puedo también sacar a flote 100%, más allá de la música que yo he creado es poder también producir y escribir para los demás.
De eso se trata este juego, de poder recibir, transcribir y luego volver a ponerlo en la mesa.
Claramente era un riesgo, claramente había mucho temor de que el otro artista dijera que sí, o como me han llegado canciones a mí que me dicen: “Esta canción se parece a ti”, y yo digo, “pero ¿en qué momento se parece a mí?” Tenía ese temor. Afortunadamente, todos dijeron que sí.
Todo fue una belleza, y no es muy común, más en un álbum colaborativo, en un género que es cada vez más competido, que no hay tanta unión, que al contrario, hay mucha rivalidad. Yo estoy aquí, yendo un poco en contra de la marea, con mucha fe de que este álbum nos dé la vuelta a todos y nos haga ir en la misma dirección.
Le puede interesar: Entre luces y reguetón, la cucuteña que hace parte del grupo de baile de J Balvin
-Incluso la canción Yuquita, con Alfredo Gutiérrez, dice cosas como ‘folclor abandonado’, hablando del vallenato…
Es que justamente yo siempre pienso cómo Alfredo diría esto, siendo él cómo es, que es bien irreverente, que es un artista que ha hecho todo en su vida. Es pensar en él como el decano de la facultad que en la canción da una pequeña lección a sus estudiantes sin tener que denigrarlos, ni decirles nada negativo.
Es un llamado de atención a los pelaos, porque los maestros se van y no sabemos en qué manos de quién va a quedar, qué letras estamos escuchando, quién está manteniendo el resto de los aires vallenatos, porque todo el mundo hace paseo, pero dónde queda la puya, dónde está el son, dónde están las letras bonitas que se quedan con el tiempo.
Obviamente yo no pretendía con esta canción, ni pretendo que en el vallenato, vuelva y se escriba como si viviéramos en un chinchorro al lado de un río, como vivió Leandro Díaz o como vivieron otros compositores, pero sí estoy esperando que las letras y la música estén bien estructuradas para que las canciones se mantengan en el tiempo.
Siempre manteniendo la música y la poesía como algo fundamental para empezar a escribir una canción.
-Karen Lizarazo es la cuota femenina del proyecto con quien ya había trabajado…
Habíamos hecho una canción hace unos años que se llama En la boca para un proyecto de ella pero la escribimos los dos. Es una gran artista que tiene hoy en día un público ganado, un espacio ganado también en el vallenato femenino, aunque no deberíamos segmentarlo así, creo que ella ya hoy en día está dentro del vallenato y mi invitación siempre a ella y a todas las que hacen vallenato, a pesar de que es un género bien machista, es a mostrar ese feminismo dentro del vallenato, esa dulzura, esa esa particularidad que tienen las mujeres para llevar su vida, también tradúcela dentro de tu música, como hizo Patricia Terán en su momento con Las musas del vallenato, en vez de estar queriendo emular cosas que hacen los hombres en tarima.
Entérese: Luis Díaz se roba el show: el video del Bayern Múnich que estalla en redes
Trabajo integral
-Siempre ha estado muy involucrado en todos los aspectos de sus producciones, pero en este disco que es tan especial, tan particular, ¿le tocó asumir otras responsabilidades?
Se debió asumir el papel de productor ejecutivo, hay alguien que se encarga de buscar el estudio, la comida, los tiquetes y demás. Aparte de esto, me metí en la deliciosa locura de andar con un equipo de tres o cuatro cámaras detrás mío para que documentaran todos estos momentos.
Yo no sé si va a ser único en la historia, si más adelante mi carrera me dará el espacio para hacer otro álbum así, pero lo quería dejar todo grabado, súper hecho.
-¿Cuál es el proyecto que tiene con esas grabaciones audiovisuales?
Son como dos partes. La primera, con cada uno de los invitados, hacer un trabajo documentado de la experiencia en el estudio, de cómo es grabar, cómo voy dirigiendo sus voces, pero también hacerles una entrevista sobre qué piensan acerca del álbum, de la canción, de cuándo hubo ese momento de conexión.
Conozca: Silvestre Dangond defiende la libertad en el vallenato y asume su rol como referente
Pero aparte de esto, fui a hablar con historiadores del vallenato, hice un largo un documental algo más extenso.
Es algo que le quiero dejar a mi familia, a mis hijas, y que mis papás también se sientan orgullosos de lo que hice, y ya después eso trasciende a los fans. Que se vuelva un colectivo, un movimiento que creo que el género lo necesita.
-¿Ya recibió la llamada de algún colega que no fue convocado al proyecto?
Es una buena pregunta y sí me pasó porque me he encontrado con ellos en otros escenarios y me dice, "¿Y por qué a mí no me invitaste?” Créeme que tengo en mente a muchos otros artistas que se quedan por fuera, como Poncho Zuleta que está por retirarse, pero yo quiero hacer una canción con él.
Beto Zabaleta, quiero hacer canción con Farid Ortiz, con el Mono Zabaleta, Miguel Morales, todo ese vallenato romántico se había quedado por fuera. Ya tengo un volumen dos dando vueltas en mi cabeza. Hay vallenato para rato.
Lo que me gusta es que también estoy sembrando en cada uno de mis invitados algo para que ellos también empiecen a buscar ese espacio para colaborar.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion.
