En Colombia, ser madre trabajadora ya no debería implicar elegir entre la lactancia y el empleo. Hoy, la normativa es clara: las organizaciones tienen la responsabilidad de garantizar condiciones dignas para la maternidad, lo que contribuye al presente y futuro empresarial.
En este contexto, las salas de lactancia se consolidan como un indicador clave de bienestar laboral, equidad y productividad.
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El reto, sin embargo, sigue siendo grande. Aunque el país ha avanzado en materia legislativa, la implementación aún es desigual, especialmente en pequeñas y medianas empresas.
Un marco normativo que se fortalece
Colombia cuenta actualmente con un robusto desarrollo normativo que respalda la lactancia materna y su integración en el entorno laboral:
- La Ley 1823 de 2017 estableció la obligación de implementar las Salas Amigas de la Familia Lactante en entidades públicas y empresas privadas.
- La Ley 2306 de 2023 reforzó la protección a la maternidad, promoviendo espacios adecuados para la lactancia y ampliando el periodo de descanso remunerado.
- La Ley 2458 de 2025 consolidó el concepto de “comunidad lactante”, fortaleciendo redes de apoyo y el derecho a la nutrición en la primera infancia.
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En 2026, el Ministerio de Salud expidió la Resolución 610, que actualiza las condiciones técnicas, de dotación, operación y seguimiento de las salas de lactancia en el entorno laboral, elevando los estándares de calidad y control.
Esta evolución normativa responde a evidencia contundente sobre los beneficios de la lactancia en la salud, el desarrollo infantil y la reducción de costos en salud pública.
“Las salas de lactancia son una inversión en salud, bienestar y productividad. Las organizaciones que cuidan a sus madres trabajadoras reducen el ausentismo, fortalecen el compromiso y mejoran su clima laboral”, afirmó la líder del programa psicosocial de Positiva Compañía de Seguros, Luana Polo.
Según expertos en riesgos laborales, los entornos que favorecen la lactancia contribuyen a disminuir enfermedades en los primeros años de vida, lo que reduce incapacidades y costos asociados, tanto para las familias como para el sistema de salud.
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El rol del padre: corresponsabilidad que transforma
El avance en la protección de la maternidad también ha traído consigo un cambio clave: el reconocimiento del papel del padre en el cuidado.
En Colombia, la licencia de paternidad es actualmente de 14 días calendario remunerados, que deben tomarse durante el primer mes de vida del bebé. Además, figuras como la licencia parental compartida permiten distribuir el tiempo de cuidado entre madre y padre.
Esto no solo fortalece el vínculo familiar, sino que impulsa un cambio cultural hacia la corresponsabilidad, fundamental para cerrar brechas de género en el ámbito laboral.
“Hablar de lactancia no es solo hablar de mujeres. Es hablar de familias más sanas, más seguras y felices; de redes de apoyo y de empresas más humanas”, agregó la psicóloga Luana Polo.
Una oportunidad para las empresas
En el mes de las madres, el llamado es claro: las salas de lactancia no son un requisito aislado, sino parte de una estrategia integral de bienestar laboral que impacta tanto a nivel individual como organizacional.
Desde las administradoras de riesgos laborales se asesora y acompaña a las empresas en la implementación de estas medidas, que no solo reducen riesgos, sino que también marcan la diferencia en la transformación empresarial y fomentan estilos de vida y entornos de trabajo más saludables.
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