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Editorial
Y más de lo mismo…
No puede ser que se siga insistiendo en solucionar el problema del transporte de pasajeros con busetas ineficientes.
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Domingo, 20 de Agosto de 2017

Cúcuta le aprendió a otras ciudades donde, cuando las administraciones locales no tienen nada que mostrarles a sus electores en materia de ejecutorias, salen a la calle y empiezan a enfocarlo todo en el transporte urbano.

En algunas (las más grandes, pero también algunas pequeñas), el esfuerzo oficial y el del sector privado han logrado darles a los ciudadanos sistemas de transporte masivo más o menos actualizado, más o menos barato, más o menos eficiente…

Cúcuta, no. Acá se insiste en soluciones que nadie considera adecuadas para una ciudad de un millón de habitantes en su área metropolitana, merecedora de mejor suerte en muchos aspectos, necesitada de menos politiquería y más soluciones, acogotada por la corrupción y en lamentable estado.

No puede ser que se siga insistiendo en solucionar el problema del transporte de pasajeros con busetas ineficientes, costosas, contaminadoras del medio ambiente y causa insuperable del caos de movilidad que paraliza cada día a la ciudad y su gente.

¿Cuál es la razón, si es que existe y la entienden los funcionarios de la flamante Área Metropolitana y de los municipios integrados, para no adoptar vehículos grandes como solución? ¿Se puede, entonces, considerar que las 11 empresas de busetas que hay son más poderosas que las autoridades, investidas con el poder de miles de electores?

Esto es bueno conocerlo, para saber a qué atenernos, en momentos en que centrar el debate en aspectos en verdad triviales parece ser la fórmula que alguien encontró por casualidad, para eludir y, si se pudiera, desvirtuar el foco del problema.

¿Para qué gastar energías discutiendo si las malolientes, oxidadas e inservibles busetas deben tener un contador de pasajeros? ¿Además de facilitarle la contabilidad al dueño del vehículo, cuáles son los beneficios para el usuario, para el Municipio y para la movilidad?

¿Qué más da que en un recorrido una buseta transporte 10 pasajeros de más o de menos, comparados con los del viaje anterior?

Las autoridades deberían preocuparse, mejor, en impedirles salir a la calle a los vehículos que, pese a haber instalado la registradora, carecen de puerta de emergencia, y por lo mismo están convertidos en auténticos hornos crematorios en el caso fatal de un incendio, por ejemplo.

En vez de permitirles a esas estufas ambulantes seguir transportando personas, luego de tantos años que hasta sus dueños los olvidaron, ¿por qué no decidir, de una vez por todas, que sea nuevo todo vehículo que se vincule al servicio, y que ofrezca todas las garantías de seguridad y comodidad que se requieren?

¿Qué los autos tendrán un geoposicionador satelital (gps) para evitar que los choferes los estacionen en los semáforos? ¿Es en serio? Señores funcionarios, con gps o sin él, la costumbre seguirá, mientras no se eduque a los conductores y se apliquen las sanciones de verdad severas que se requieren para que las cosas cambien.

El problema es que si quienes mandan en el transporte son los transportadores, las sanciones quizás sean para otros.

En la práctica, un gps solo sirve para que el dueño (o la empresa) sepa dónde está su vehículo. Nada más.

Sabemos que no es transporte aéreo, pero aun así cabe la sugerencia: aterricen…

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