Lejos de recibirse con esperanza, la orden del comandante Gabino del Eln a todas sus tropas para que hagan efectivo el cese del fuego a partir de la medianoche de hoy, llega con escepticismo.
La buena voluntad no puede quedarse en palabras, y el Eln ha demostrado que sus actos no van en concordancia con sus anuncios. Esto se hace evidente al analizar las acciones más recientes de este grupo armado, las cuales han desvirtuado el alto al fuego bilateral acordado con el Gobierno Nacional en la mesa de diálogo de Quito y que fue anunciado el pasado 4 de septiembre, en plena visita del papa Francisco a Colombia.
Si se anuncia un cese de acciones hostiles, es de esperarse que la voluntad de bajar la intensidad del conflicto a su mínima expresión debió materializarse desde el momento mismo del anuncio y no cuando se llega a la fecha pactada. Sin embargo en este mes, esa guerrilla cometió varios atentados contra la infraestructura petrolera, dejando una gravísima afectación años ríos, los suelos y las comunidades que residen en varias zonas del Catatumbo.
Realmente son atentados que solo afectan a comunidades campesinas, a civiles inocentes que por estos hechos, están condenados a pasar meses, o años posiblemente, sin acceso a agua potable y sin el preciado líquido para ver crecer sus cultivos, su ganado.
En el caso de El Carmen, este año dos voladuras al oleoducto Caño Limón Coveñas han dejado contaminadas tres fuentes hídricas que alimentan el acueducto de Guamalito y a 4.200 habitantes de de este municipio condenados a abastecerse de agua en carros cisterna dispuestos por la Alcaldía de El Carmen y Ecopetrol.
Hace apenas unos días, en Teorama, otro atentado provocó una grave emergencia ambiental por la rotura del ducto y derrame de crudo en las quebradas La Cristalina, La Tiradera y en el río Catatumbo. Solo 24 horas después, un nuevo ataque en la vereda La Troya, de Toledo, generó un desastre natural sin precedentes, que ha contaminado varios kilómetros de afluentes de agua
La respuesta del Eln ante las acusaciones del gobierno, quien atribuyó la autoría de los hechos a su organización deja mucho que desear: han manifestado que no tienen forma de comprobar su los responsables son sus hombres, pues la comunicación al interior de la organización es lenta.
El jefe de las negociaciones del Gobierno, Juan Camilo Restrepo, rechazó los atentados y dijo que parecería que el ELN quisiera entrar al cese al fuego de hoy con el mayor repudio y descrédito posible ante la opinión pública colombiana.
Ciertamente, al menos en esta parte del país en donde el accionar de esta guerrilla ha generado gravísimas secuelas ambientales, económicas y humanas, el cese se recibe con desconfianza.
Los antecedentes de estos últimos meses y de todo el año, en donde se han registrado 46 atentados contra el oleoducto en Norte de Santander, Arauca y Boyacá, deja mucho que desear frente a las reales intenciones de la guerrilla de Gabino de silenciar los fusiles, cesar el reclutamiento y concluir la afectación al medio ambiente.
El cese está pactado por 102 días en los que se definirá el futuro de la negociación. Por ahora, habrá que ver para creer.
