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Editorial
Una actitud despreciable
Ese que entregaron es un inventario no solo inútil, como lo calificó el fiscal Martínez, sino uno canalla.
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La opinión
La Opinión
Jueves, 24 de Agosto de 2017

No abierta simpatía, claro, pero sí cierto espíritu de condescendencia y comprensión de parte de algunos colombianos habían logrado generar las Farc y sus líderes durante estos tiempos de posfirma de los acuerdos de paz.

Hablamos en pasado, porque nada de eso quedó. Las Farc perdieron, de un plumazo, esa poca aceptación que las toleraba hasta momentos antes de que se conociera el listado de los bienes que configuran el patrimonio con el que les responderán económicamente a sus miles de víctimas.

Ese que entregaron es un inventario no solo inútil, como lo calificó el fiscal Martínez, sino uno canalla, producto de una actitud despreciable con la que, a último momento, las Farc resultaron pelando el cobre del que están hechas.

Escobas, trapeadores, exprimidores y ‘platicos’, así, como de manera despreciativa enuncian los que ellos, los guerrilleros, consideran parte de su patrimonio, son, sí, bienes, ¿pero de qué clase? Son objetos que valen mucho menos que las palabras que los describen…

Pero, ¿qué lectura se le debe dar a la parte del inventario en el que, de manera burda e inexplicable incluyen cirugías de pene? ¿Qué, realmente, significa esto, más allá de una burla desafiante y humillante para las víctimas a las que les deben resarcir los daños que les causaron? ¿Y qué de las cirugías de ombligo o de las de venas varicosas?

La mala gana con la que los responsables de las Farc elaboraron el inventario de su patrimonio se aprecia de bulto en la manera como especificaron las haciendas que ahora les pertenecen, porque las adquirieron con dinero del narcotráfico, la extorsión y el secuestro.

Hablar de La chocolate, El naranjal, Los tempranos, así, sin detalles ni precisiones, no contribuye, para nada, con la suficiente claridad que se debe tener para especificar cada finca, cada bien, a fin de someterlo todo a proceso de extinción del derecho de dominio, sin afectar a otras personas.

Si la seriedad con la que asumieron la responsabilidad de denunciar sus arsenales y caletas es la misma de esta vez, con su reseña patrimonial, la situación se puede poner color de hormiga con las Farc, que con esta burla perdieron el poco capital de aceptación que les brindó la opinión pública… ¿Estarán pensando sus líderes que van a seguir engañando incautos? Para cualquiera es fácil llegar a la conclusión de que el principal cartel de la cocaína en el mundo no puede resultar con que su patrimonio está representado por ‘platicos’, escobas y trapeadores.

Pues es momento de que vayan despertando de ese sueño. No hay un solo colombiano dispuesto a permitir que las Farc burlen los acuerdos como lo están haciendo. Solo falta que pidan que una autoridad los declare a todos como pobres de solemnidad y que los órganos de beneficencia los ayuden. Y menos, que sigan victimizando a las víctimas, porque eso es, precisamente, lo que están haciendo con un documento digno más del tarro de la basura…

Bien pueden quedarse con los ombligos y el pene que le operaron a alguien, y si les place, con los trapeadores, las escobas y los exprimidores, pero las fincas, las empresas que crearon durante casi 60 años, las cuentas bancarias tanto acá como en el exterior y, en fin, cada peso que tengan, de todos modos mal habido, lo tienen que entregar todo. Y pronto.

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