Ha quedado definida y con sus credenciales en el bolsillo la bancada nortesantandereana en la Cámara de Representantes para los próximos cuatro años.
Pasado el calor de las elecciones, ahora los seis miembros de esa corporación legislativa, entre quienes están tres mujeres, tienen la misión de ir a trabajar en bloque por el bien del departamento.
A Diana Riveros, Eimy Suárez y Tatiana Gaona (por la curul de paz del Catatumbo), junto con José Luis Duarte, Ariel Rodríguez y Juan Felipe Corzo, les espera un gran compromiso con la región desde el Capitolio Nacional.
Tenemos que destacar que las elecciones legislativas de 2026 nos dejan un satisfactorio cambio en la representación femenina en la cámara baja.
En el país, los recientes comicios dejaron para el periodo 2026-2030 un total de 32 curules para las mujeres en el Senado de la República y 48 en la Cámara de Representantes.
Con la consideración siempre presente de profundizar el desmonte del patriarcado en las instituciones por elección popular, hay que insistir en una mayor sentido de pertenencia de los congresistas con sus regiones.
Ellos son los que están más cercanos al poder, no para que vayan a negociar contratos o pedir prebendas burocráticas, sino para que la región sea su horizonte.
Independiente de la ideología del gobierno que se instale el 7 de agosto en la Casa de Nariño, no deben olvidar nuestros seis honorables representantes electos que una de sus tareas es lograr que la región no sea olvidada dentro del Plan Nacional de Desarrollo.
La gestión junto con las autoridades regionales y los gremios es necesaria en ese frente de trabajo intenso y fundamentado para lograr la canalización de proyectos y obras que le den impulso a la región.
Ser una bancada con voz insistente, persistente y que esté dispuesta a dar lo mejor de sí para que al departamento no siga no lo siga asfixiando el centralismo como les sucede a otros, entre ellos Santander.
Que al hablar del vecino departamento lo que se debe hacer es trabajar en la bancada del Gran Santander para que se haga sentir y con fuerza en el Legislativo y en defensa de los intereses regionales.
Hablando de este trabajo en bloque, no deben los representantes elegidos por la tierra nortesantandereana dejar de lado a sus coterráneos con credenciales por Bogotá y quiénes hacen parte del partido de gobierno. Se supone que a todos les debe doler su cuna natal.
Ya que dentro de este grupo tenemos a la representante de la curul de paz del Catatumbo, la labor que le espera es inmensa, teniendo en cuenta la complejidad del conflicto armado de la región que representa y que ha desbordado su impacto violento y de inseguridad ciudadana hacia otras zonas como el área metropolitana de Cúcuta, por citar solo un caso.
Sería importante que junto con las bancadas de otros departamentos y los otros 15 miembros de esa circunscripción de paz trazaran un plan de acción para esas zonas en donde la guerra persiste junto con el narcotráfico y el hostigamiento a la población civil, y ellos con su calidad de representantes de la paz en el Congreso de la República fijarse la meta de trabajar por una política de paz sin entrega del Estado ni debilitamiento de la Fuerza Pública, y sin la frustración dejada por la ‘Paz Total’.
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