Sin duda que la campaña política para las elecciones del 29 de octubre tuvo mucho que ver con el hundimiento en el Concejo del ‘salvavidas’ que se les iba a dar a 111.000 contribuyentes morosos de impuestos municipales en Cúcuta.
La suspicacia de que el acuerdo de la rebaja del 90% de intereses pudiera utilizarse a última hora como bandera para favorecer a uno u otro candidato salió a flote, en el recinto que tiene lustrosas curules recién estrenadas.
Oír aquello de que se trataba de una ‘zurronada’ en referencia al alcalde Jairo Yáñez, mientras otros concejales defendieron este alivio que pretendía permitir que ese gran número de deudores se pusiera al día en sus obligaciones tributarias municipales y a la vez mejorando los recaudos del municipio en el presente año, dio muestras de que el debate electoral tuvo ahí su incidencia.
La anterior expresión referenciada o las observaciones de apoyo a la iniciativa indican que el cuadro político se mueve dentro de la lógica crispación del momento por la conquista de votos, en donde todo se aprovecha para intentar alcanzar resultados con miras a llegar a la corporación administrativa municipal o a la Alcaldía, por ejemplo.
Y eso salió a relucir en el trámite del proyecto para permitirles a los cucuteños que tienen grandes deudas con el fisco, con una alta proporción de intereses moratorios, y dificultando la recuperación de una millonaria cartera.
Para una ciudad llena de necesidades, con obras urgentes por desarrollar y siempre necesitando un flujo constante de recursos propios, suena que este no era el momento más adecuado para tratar de sacar adelante una rebaja de intereses moratorios de esta naturaleza.
Hacer tránsito por el cabildo en estos tiempos un plan como ese, de lógica suena a jugada política adobada con otros ingredientes y lo que termina siendo es un choque entre quienes buscan reelegirse, desdibujando, tal vez, las bondades de la reducción planteada.
Pero como todo no puede quedarse en lamentos, lo ocurrido deja enseñanzas y cuestiones para el análisis, frente a estos beneficios para quienes no están al día con los impuestos.
Lo primero es la pertinencia y aquí no la hubo, porque le etapa infectó con el ‘efecto elecciones’ una alternativa, que mejorada y más detalladamente reformada, podría haber tenido resultados favorables para las arcas municipales y para los miles de deudores morosos.
¿Por qué hasta ahora y no meses antes? Eso lo tendría que precisar la administración municipal, a sabiendas de que el asunto de las coaliciones en el Concejo, con sus intereses políticos, favorece o afecta a los ciudadanos.
Y en cuanto a estas reducciones tributarias, habría que hacer también un extenso debate técnico, jurídico y económico, porque al igual que los deudores reciben ese beneficio, los que pagan a tiempo también deberían tener un aliciente por su compromiso con la ciudad.
Y es que viendo la base de 111.000 contribuyentes los que iban a favorecerse con esta rebaja, causa preocupación porque es una gran cantidad de personas en morosidad, lo cual por esa sola cifra ya debería llamar a revisar lo relacionado con la cartera, su recuperación y normalización, porque a futuro lo que se tendrá serán millonarias sumas impagables.
En el mismo sentido, hay que llevar a que la contribución oportuna sea parte de la cultura ciudadana para no asistir a los casos de evasión, elusión o de acumular años y años sin pagar hasta que aparezcan amnistías como la que se hundió esta semana.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en: https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion
