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Editorial
SOAT y accidentalidad
“No debería existir el SOAT, eso debería estar dentro del sistema de salud. Si uno tiene un accidente y estamos todos dentro de un sistema, deberíamos ser atendidos”, dice Minsalud.
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La opinión
La Opinión
Martes, 10 de Octubre de 2023

Están unidos. No es fácil separarlos. Son tan estrechos que hasta coinciden en situaciones como las que se viven, con debates en torno a la suerte final del SOAT y las estafas con esa póliza, mientras la accidentalidad en las vías anda desbordada y con alto número de vidas perdidas.

Es urgente que el sector asegurador, los ministerios de Hacienda y de Salud, con el concurso del Congreso de la República instalen las ahora famosas mesas técnicas para decidir cómo seguirá tratándose el Seguro.

Durante 37 años, a partir de 1986 surgió este mecanismo para atender a los heridos en accidentes de tránsito en el sistema de salud, pero ‘enfermedades’ como la evasión y el fraude lo han ido deteriorando hasta ponerlo al borde de ‘cuidados intensivos’.

Uno de los males que lo afecta salta a la vista en el Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT), que en el primer semestre del presente año detectó una evasión del 78% en el SOAT para motocicletas en el país, que son precisamente las que más se ven involucradas en siniestros viales. Además, de los 18.4 millones de vehículos registrados, solamente 9.7 millones son usuarios del SOAT.

Esto fue lo que en un momento dado motivó la reducción en el valor de la póliza que ahora  resultó peor, puesto que Fasecolda calculó que la evasión del SOAT para las motos de bajo cilindraje ha pasado del 30% al 60% desde que entró en vigor la disminución del 50% en las tarifas.

Tal vez el ministro de Salud, Luis Alfonso Jaramillo,  tenga razón y haya que acabarlo. O también las aseguradoras pueden tener la fórmula que sería llevada a una mesa técnica para definir el futuro de  este seguro, que según ellas es importantísimo, con el fin de que siga salvando vidas y sea sostenible.

Al mismo tiempo hay otros aspectos negativos como el aumento de los costos de atención médica, que se han incrementado en un 20% en los últimos años y el fraude en el SOAT, que se estima en un 10% de las reclamaciones.

En medio de esa deliberación, sigue la racha de accidentes en las carreteras del país y de Norte de Santander, que en últimas igualmente afectan al propio sistema y generan alto riesgo en las vías.

Se han vuelto recurrentes los percances de toda naturaleza, con buses accidentados, vehículos estrellados y motociclistas, en su gran mayoría de los casos, muertos en estos accidentes.

El año pasado con las primas recibidas del SOAT se asumieron reclamaciones de víctimas de accidentes de tránsito por $2.4 billones, de acuerdo con Fasecolda.

Lo anterior muestra que hay mucho por hacer en la seguridad y prevención vial, con el propósito de educar a los conductores para que no cometan excesos de velocidad, respeten las señales de tránsito o no incurran en imprudencias o maniobras que pueden resultar siendo mortales o altamente peligrosas para su salud y la de sus acompañantes.

La prueba de lo anterior está en las cifras de la Policía de Tránsito y Transporte,  según las cuales a julio de 2023 se ha registrado la muerte de 3.500 personas en accidentes de tránsito en Colombia.

Las páginas de los periódicos y las redes sociales reportan insistentemente informes sobre los siniestros en las calles y carreteras, en los que mueren parejas motorizadas bien sea porque la moto es estrellada por otros vehículos o ellas chocan contra camiones o automóviles.

Tal vez como se debería hacer con el SOAT, los planes preventivos deberían ser igualmente revisados y procurar que haya más controles efectivos al momento de la expedición de las licencias y reformular los operativos y las sanciones, para que este agudo y doloroso problema pueda ser frenado.

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