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Editorial
Sin credibilidad
Hasta hoy, ni en Santander ni en Norte de Santander hay idea de lo que se prepara contra la integridad de Santurbán como fábrica de agua.
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La opinión
La Opinión
Viernes, 29 de Diciembre de 2017

El poder, especialmente el político, atrae más que el imán al hierro. Y de quienes lo detentan hace seres aferrados a él por el solo prurito de sentirse un poco más que los demás. Qué tanto más es mera cuestión de gustos personales.

El poderoso siempre quiere serlo, aunque contraríe costumbres, lealtades, convicciones y conductas; aunque pierda cualquier asomo de credibilidad que se haya generado en los ciudadanos; aunque los demás sientan pena ajena por él…

El cuestionadísimo ministro de Ambiente, el chocoano Luis Gilberto Murillo, encaja en este modelo armado a las carreras. No se fue del gobierno en octubre, cuando casi todos los demás ministros renunciaron: el presidente Juan Manuel Santos le dijo que se quedara, y aceptó, incluso renunciando a su partido. Simplemente, no quiso irse.

Hoy, nadie cree en él. Ni en Chocó, cuyos ambientalistas —en coincidencia con los demás del país— consideran que un proyecto de resolución del ministerio de Ambiente que pretende redefinir los términos mediante los cuales se regulan las reservas forestales, lo que busca, en realidad, es ‘sustraer áreas y pasar de agache los protocolos de restauración’.

En Norte de Santander, por ejemplo, partes de la reserva forestal El Bojoso podrían perderse, si a cualquier burócrata le da por declararlas en deterioro. Algo parecido podría ocurrir en la zona protegida del Parque Nacional Natural Barí.

No le creen sus paisanos a Murillo desde cuando fue director de Codechocó y prefirió favorecer la reconstrucción de una escuela, con dineros que tenían el destino exclusivo de sanear ambientalmente unas zonas mineras. El ministro de Ambiente demostró entonces que el medioambiente lo tiene sin cuidado…

Tampoco le creen en el oriente colombiano, por la ninguna claridad que ha hecho en relación con el sagrado páramo de Santurbán, detrás de cuya riqueza aurífera están los árabes de los emiratos, dueños de la firma Minesa.

Murillo ha eludido de tal manera referirse al asunto, que en reciente visita a Norte de Santander dejó a los periodistas con sus preguntas en la boca y se fue.

El hecho es que hasta hoy, ni en Santander ni en Norte de Santander hay idea de lo que se prepara contra la integridad de Santurbán como fábrica de agua.

Tampoco en Bogotá creen en Murillo, por la forma como ha eludido poner el énfasis en la defensa de la Reserva Thomas van der Hammen, que algunos buscan convertir en zona de expansión urbana.

El proyecto de Murillo y sus técnicos parece encaminado a que el Estado eluda su responsabilidad en el deterioro de las reservas forestales, mediante una norma que facilita sustraer de la integridad de la reserva las zonas deterioradas…

Y Cúcuta y Norte de Santander que estaban esperanzados en que reductos del bosque seco tropical, que difícilmente sobrevive en algunas zonas de la ciudad, recibieran la protección del Estado…

Ojalá con los criterios del ministerio no consideren que esas zonas —cuya vegetación es precisamente seca— están deterioradas y las destinen, por ejemplo, a sostener la expansión urbana.

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