-Avenida Las Américas: $8.000 millones.
-Corazón de Barrio de La Libertad: $4.183 millones.
-Corazón de Barrio de Scalabrini: $387.2 millones.
-Corazón de Barrio Los Estoraques: $1.700 millones.
-Corazón de Barrio Banco de Arena: $448 millones.
-Colegio Nuestra Señora de Belén: $2.746’821.242.
-Par Vial Barrio Aeropuerto: $3.650 millones.
El anterior listado corresponde a las obras que faltan por terminar y para las cuales el Concejo de Cúcuta les acaba de asignar los recursos presupuestales adicionales para que se materialicen.
Los cucuteños podrán afirmar, con tranquilidad que se acabaron las excusas tanto de los contratistas como de la Alcaldía y el Área Metropolitana de Cúcuta, que tienen exactamente siete meses para entregar esos trabajos.
Hay que activar entonces la veeduría ciudadana y que los órganos tengan la lupa puesta con el fin de que los encargados de ejecutar los proyectos los desarrollen dentro de los cronogramas previstos, teniendo en cuenta que acaba de superarse el escollo financiero que tal vez era el más complicado.
No podemos pasar por alto el hecho que, aunque obras como el arreglo de las Américas y el Par Vial del Aeropuerto equivalen al mejoramiento urbanístico de esos sectores de la ciudad, el muy lento avance de las mismas terminó convirtiéndolas en un ‘trauma’ para los habitantes.
Así lo confirmó la encuesta “Cúcuta Cómo Vamos” que detectó malestar con la calidad de la movilidad en las comunas 6 y 7, puesto que allí el 42,17% de los residentes están insatisfechos con el medio de transporte que utilizan para desplazarse en la ciudad, teniendo en cuenta las congestiones, por ejemplo.
Estas lecciones deben servir para dejar en claro que la planeación y la coordinación entre instituciones (Alcaldía y Concejo, por ejemplo) y las firmas contratadas tiene que ser algo obvio y fundamental, porque los ciudadanos, realmente, deben de ser los beneficiarios por su derecho al disfrute de la ciudad.
Con la incorporación de los dineros, la otra ilusión que puede cobrar vida pronto, es el latido de los Corazones de Barrio de los cuales se hablado mucho durante la presente administración y cuya consolidación ahora sí parece ser cierta, para permitirles a los habitantes de dichos sectores poder hacer sus trámites sin necesidad de tener que desplazarse hasta el centro de la ciudad, como es una de las filosofías de este programa.
Ahora queda un interrogante entre los cucuteños: y las calles que todavía están llenas de baches, ¿cuándo las pavimentarán? ¿El programa de asfaltado hasta dónde llegará? o ¿Habrá qué esperar a que la recuperación total de la malla vial quede en manos de otro mandato?
Las anteriores consideraciones son válidas, porque de acuerdo con la información periodística, en esta incorporación al presupuesto para la reparación de calles se destinaron $3.000 millones en el casco urbano y $1.000 millones para la zona rural cucuteña. En las condiciones que se encuentra el pavimento en muchísimos lugares de Cúcuta, la respuesta deja la sensación que no alcanzarán para tapar tanto hueco que hay.
Para cerrar este capítulo, habrá que esperar que los montos asignados sean los suficientes para que las obras que estaban a punto de ser llamadas ‘inconclusas’ alcancen a ejecutarse y no aparezcan inconvenientes ni situaciones de última hora que obliguen a otros adicionales, porque lo mínimo que anhelan los ciudadanos es que en Navidad o antes de cerrar el 2023, los corazones de barrio estén latiendo y las Américas y el Par vial operando.