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Editorial
Rajados en vacunación
Hay que ajustar los mecanismos para eliminar las fallas y las demoras  y acelerar la depuración de las bases de datos y hacer más eficiente el proceso de vacunación.
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Domingo, 7 de Marzo de 2021

Ahora que estábamos un poco aliviados porque la presión del coronavirus había bajado en Norte de Santander, nos sorprende que estemos de últimos en la vacunación y que al otro lado del río Táchira se asome la amenaza hacia la frontera de la cepa  brasileña de la COVID-19, que es más contagiosa.

Un fuerte contraste se aprecia en el listado en que nos rajamos elaborado por el portal A Ciencia Abierta, cuando mide el promedio de dosis aplicadas frente a  la cantidad de biológicos enviados por el Ministerio de Salud a cada departamento y ciudad. 

Nosotros en el puesto 37 figuramos con el 0,23  y Cundinamarca en el primero tiene el 0,81 en esa evaluación  que va de 0 a 1 para medir la efectividad de los sistemas locales de salud para el manejo de los lotes de vacunas que van recibiendo.

Según el monitoreo, nos tomaron ventaja departamentos como Arauca (0,57), Tolima y Chocó (0,53),  Magdalena (0,64) y Quindío (0,67), asunto  que debe llevar con urgencia a las autoridades de salud a hacer los correctivos y ajustes necesarios en el plan de vacunación.

Suficientes han sido los padecimientos para el departamento en medio de esta pandemia que hasta el momento le ha arrebatado la vida a 2.725 personas, como para que ahora la incertidumbre ensombrezca el lento procedimiento de inmunización.

La ciudadanía no entiende como viene a ocurrir esto cuando apenas se está avanzando la primera fase de aplicación de las vacunas, si hace poco se habló de que hubo simulacros para tener todos los pasos y detalles ajustados para que los inconvenientes se quedaran lejos. 

Pero por lo visto la simulación falló quedándonos muy rezagados, cuando deberíamos  ser una de las regiones que debieron haberse preparado mejor, en razón a su ubicación como zona de frontera que genera dinámicas distintas a otras regiones.

La comprobación de esa gran diferencia con otros lugares del territorio colombiano surge ahora con una amenaza que podría alcanzarnos, como es la variante brasileña de la COVID-19 que fue descubierta en varios estados venezolanos, y que como se tiene conocimiento es más contagiosa. 

Lo anterior está alejado de cualquier alarmismo puesto que debemos simplemente recordar que aunque oficialmente la frontera colombo-venezolana sigue cerrada hasta el primero de junio, el paso de venezolanos hacia nuestro país es incesante por las trochas, donde son inexistentes los controles.

Por eso es que con carácter de extraordinario hay que ajustar los mecanismos para eliminar las fallas y las demoras  y acelerar la depuración de las bases de datos y hacer más eficiente el proceso de vacunación, porque en una eventualidad debemos lanzar la alerta para que el Gobierno Nacional nos dé prioridad con las vacunas como ocurrió en Amazonas.

La alarma ya la prendió la Asociación Colombiana de Salud Pública que habló de Villa del Rosario, Cúcuta y Paraguachón como los lugares de alto riesgo sanitario en la eventualidad de que la cepa de Brasil cruce la frontera, hecho que debe de ser puesto de inmediato en el radar por Salud Departamental y el Gobierno Nacional y actuar con rapidez.

Luego si queremos seguir protegiendo la vida, rescatando la economía y acomodándonos a las nuevas circunstancias, es de mera lógica que la vacunación, que nos ha protegido y salvado de tantas otras enfermedades, tenga el ambiente ideal para su aplicación sin tropiezos. 

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