Muy bueno que estemos a las puertas de expedirle acta de defunción al secuestro extorsivo por parte de la guerrilla del Eln en Colombia, flagelo que ha dejado una lacerante huella.
Así como en el ciclo de negociaciones que se cumplió en Cuba se pactó el compromiso de suspender los plagios con fines extorsivos, el país espera una muestra que ratifique la fortaleza para el cumplimiento de ese compromiso.
Una podría ser la planteada por la Defensoría del Pueblo de que la organización alzada en armas informe sobre el número de personas en su poder, puesto que según cifras que maneja la entidad, el año pasado alrededor de 100 hombres y mujeres fueron reportados como secuestrados.
Y en lo que va de 2024, el organismo defensor de Derechos Humanos contabilizó 12 plagios, siete de ellos en Arauca, recayendo la posible responsabilidad en esa guerrilla y en la disidencia de las Farc.
Entonces debe hacerse ese contraste de frías estadísticas con la cruda realidad, para llegar a precisar el número de cautivos, puesto que en diciembre se habló de 26, de los cuales 23 ya recobraron la libertad. Es necesario que aquí brille la verdad para bien de las víctimas y beneficio del proceso.
Y si esto desde el punto de vista de la violación del Derecho Internacional Humanitario es muy delicado y urgente de solucionar, hay algo que no puede dejarse pasar por alto, porque se estaría cocinando una futura disidencia en caso de llegarse a lograr una salida negociada al conflicto armado con la guerrilla guevarista.
Se ha vuelto un secreto a voces que el frente de guerra Oriental conocido como Domingo Laín y el frente de guerra Occidental del Eln no tienen representación en la mesa de negociaciones entre el gobierno del presidente Gustavo Petro y ese grupo subversivo.
Sobre ese particular la Defensoría del Pueblo expuso que es necesario que ambas se incorporen de manera decidida a las negociaciones.
Lo que pasa es que si esta fisura no se logra superar, en la eventualidad que el Eln deje las armas, las actuales facciones guerrilleras que se han hecho fuertes en Arauca y Chocó, conducirían a la prolongación de la violencia en esos departamentos y zonas de influencia, como por ejemplo la frontera con Venezuela y Norte de Santander.
Y lo peor es que dichas estructuras contarían con un gran poderío como lo expuso ante la prensa Carlos Velandia, excomandante del Domingo Laín, quien advirtió que los frentes de guerra Oriental y Occidental “suman más o menos el 70% de la operatividad, de la belicosidad y de la letalidad”.
Al alto comisionado de paz y a la jefa de la delegación gubernamental en los diálogos les corresponde la labor, con el apoyo esencial de la comunidad internacional, de tratar de conjurar esa situación, porque la ‘Paz Total’ entraría en una encrucijada, en ese capítulo.
La otra gran pregunta que merece precisión en la respuesta es la de la creación de un fondo multidonante de paz, porque ya se han despertado suspicacias e inquietudes válidas de si esto es para garantizarle recursos económicos al grupo guerrillero.
“Esto funciona porque hay un compromiso con la paz, hay actividades relacionadas con aclimatar la paz, permitir la transición del Eln a la paz, beneficiar a las comunidades y a las víctimas de la guerra”, ha dicho Vera Grabe.
Pero se tiene que insistir en alcanzar la absoluta diafanidad de que esto no es para financiar a una guerrilla en armas, porque la susceptibilidad persiste ante una guerrilla altamente impopular.
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