Sensaciones térmicas de hasta 41 grados y casi siempre superiores en unos cuatro grados a la temperatura, se volvieron marcadores comunes en el área metropolitana de Cúcuta.
La cuestión climática, en nuestro caso, ya estamos notando que ha dejado de ser asunto de conferencias o de cumbres científicas, para cubrirnos con abrasadoras temperaturas y sus peligros de incendios forestales, problemas en el suministro de agua y de efectos a la salud.
Para el caso de Norte de Santander, los estimativos de los especialistas indican que por la prolongación del fenómeno de El Niño el intenso calor se mantendrá durante los últimos meses del presente año y a comienzos de 2024.
Para los hogares, la fuerte temporada seca implica un coletazo sobre el presupuesto familiar, porque al aumentarse la utilización de los servicios de energía y de acueducto, lógicamente el valor de los recibos mensuales crecen en la misma proporción.
Eso de por sí indica que se deben ajustar ciertos gastos para equilibrar los recursos económicos asignados, puesto que lógicamente la tendencia es bañarse con mayor frecuencia o usar durante más tiempo los ventiladores o sistemas de aire acondicionado.
En este repaso del efecto climático sobre la economía familiar hay que incluir lo relacionado con más compras de refrescos, agua envasada, protectores solares, ropa, entre otros, que en últimas también implican dineros adicionales para su cubrimiento.
Luego, son variados los impactos que situaciones como las que se viven en la región en materia del cambio climático y que en el mundo se ratificaron con un septiembre que marcó récord, por ser uno de los meses más calurosos desde que se hacen esta clase de mediciones.
Como si fuera poco, la misma soberanía y seguridad alimentaria en Colombia puede resultar afectada porque de continuarse dando los bruscos cambios, la producción y las cosechas podrían decaer peligrosamente, con los obvios efectos inflacionarios, de escasez y de malnutrición.
Además es necesario observar que el panorama actual hace parte de las anomalías climáticas en el país. “Hemos visto cómo se sobrepasa más de un grado Celsius por encima de lo normal, incluso en algunos lugares llegan ser hasta tres”, según la afirmación del coronel de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, Jorge Giovanni Jiménez, subdirector de meteorología del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam)
Por tal razón, lo que hay que hacer es una adaptación a estas nuevas condiciones que estamos enfrentando en materia de elevación de las temperaturas, pero igualmente ser preventivos frente al fenómeno contrario, como es el de las torrenciales lluvias que igualmente llegan con sus desastrosas consecuencias.
Para que las fuentes naturales de agua no corran riesgo de desaparecer, es indispensable evitar los incendios forestales en las cuencas, algo que los humanos pueden hacer evitando las quemas o las acciones de riesgo.
Por ejemplo, hasta la fecha se han presentado más de 50 incendios forestales en el departamento, que han arrasado 1.100 hectáreas de cobertura vegetal en 25 municipios.
Eso multiplica la emergencia, porque a la vez que el calor sigue en aumento, la vegetación que ayuda a la mitigación y que permite la conservación de las fuentes hídricas, queda expuesta a la desaparición por efecto de las llamas provocadas o generadas por accidente u otras razones.
Aquí se necesita el trabajo mancomunado porque como vemos, no solo es decir que tenemos mucho calor, porque eso compromete muchas situaciones de la vida diaria que de pronto deban también ser sometidas a transformaciones por el cambio climático al que tenemos que acostumbrarnos.
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