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Editorial
Nuestros parques y canchas
Nunca un parque o una cancha deben de dar paso a un estacionamiento o un edificio, porque ahí lo que se estaría ocasionando es un grave daño al mismo ordenamiento.
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La opinión
La Opinión
Viernes, 12 de Marzo de 2021

Como muchas de las negociaciones de última hora y a las carreras que se hacen en el sector oficial colombiano, en Cúcuta tenemos la entrega en concesión de 26 parques y canchas cuando ya la pasada administración del entonces alcalde, César Rojas, tenía el sol a las espaldas.

Lo curioso es que los contratos se hicieron entre el 28 y el 30 de diciembre de 2019, cuando ya estaban de trasteo quienes estuvieron en ese mandato.

Siempre se escucha decir que quien está en el poder gobierna hasta el último minuto y último segundo de su último día de mandato. Eso sonaría lógico, pero en cuanto a determinaciones relativas al espacio público que es para el disfrute de la ciudadanía, dicho carrerón resultaba ilógico.

Además, un interrogante nunca contestado por quien ocupaba en aquella época la Dirección de Planeación Municipal, Jorge Omar Gandolfo, es por qué no dejaron que la decisión sobre el manejo y mantenimiento de dichos escenarios la asumiera quien ya en pocas horas iba a sumir las riendas de la ciudad entre 2020-2023.

En muchos análisis, discusión y hasta en naufragadas acciones populares se planteó que las concesiones fueron asignadas de manera directa, sin estudios previos y eludiendo la licitación, pero al final del día todo quedó consumado y el problema lo heredó el actual gobierno local.

Se ha conocido que algunos de los parques volvieron a manos de la administración municipal, como por ejemplo el Simón Bolívar, en el barrio Colsag y que en los otros se avanzan en los trámites con los contratistas para que esas áreas sean devueltas, pero también hay alertas  de la comunidad que deben ser tenidas en cuenta.

Está lo dicho en Ceiba II sobre la posibilidad de que particulares estarían pretendiendo construir un parqueadero en el parque aledaño a la cancha El Diablo, para que los que vayan a jugar tengan en dónde dejar el carro o la moto.

Recordemos que una ciudad para ser amigable con sus habitantes debe de tener áreas en donde ellos puedan recrearse, hacer deporte o destinadas al ocio, puesto que debe de haber algo de equilibrio entre las moles de cemento y las zonas verdes, parques y canchas.

Los especialistas dicen que  eso es importante porque se aumentan la sensación de bienestar, satisfacción y mejora la autoestima. Fomentan la creatividad, las capacidades mentales y afectivas. Mejoran la longevidad y la calidad de vida física y mental. Ayudan a hacer que las ciudades sean más habitables y felices para sus habitantes.  

Algo que los ciudadanos -adultos, jóvenes y niños- siempre deben tener presente, es que los parques, las áreas verdes, los árboles, las canchas y demás espacios públicos de esa naturaleza, son propiedad de ellos y no de los particulares ni mucho menos.

Asuntos como ese son los que deben llevarnos a los habitantes de Cúcuta, en coordinación con la Alcaldía, el Concejo, las juntas comunales y los mismos gremios a definir una política pública municipal para el manejo, arreglo, control y organización de estos espacios, sin  poner en riesgo su existencia.

Nunca un parque o una cancha deben de dar paso a un estacionamiento o un edificio,  porque ahí lo que se estaría ocasionando es un grave daño al mismo ordenamiento y abriendo una caja de pandora para feriar bienes de la ciudadanía que podrían llegar a perderse. Cúcuta, a una sola voz, debe defender, salvar y  rescatar ese patrimonio que es de todos.
 

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