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Editorial
Ni muy muy ni tan
Las cifras oficiales reflejan, con bastante aproximación, la dimensión del fenómeno de los venezolanos en Colombia.
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La opinión
La Opinión
Viernes, 28 de Julio de 2017

Es una situación desacostumbrada que, por razones que no es necesario señalar, se plantea desde dos puntos de vista extremos originados en el empirismo. No hay experiencia suficiente para establecer la realidad.

La realidad es que, por un lado, no es cierto que los venezolanos estén invadiendo o masivamente se estén tomando a Colombia, como cualquier persona puede deducir guiada por las informaciones de la televisión y de la radio, y por el otro, el paso de personas, y por otro, tampoco es verdad que las cifras de paso se hayan reducido al mínimo acostumbrado, como se pretende hacer creer en algunas dependencias gubernamentales.

Por los puestos oficiales de Cúcuta, Villa del Rosario y Puerto Santander, continúan ingresando cada día miles de personas, como lo evidencian las imágenes de los medios que, sin embargo, no muestran que casi la misma cantidad cruza la frontera de regreso. Esa masa es de unas 35 mil personas diarias en promedio.

Tampoco se muestra que muchas de esas personas cruzan en ambos sentidos varias veces al día: traen, por ejemplo, carne para vender en Colombia, y de regreso llevan víveres que revenden en Venezuela. Migración Colombia ha detectado personas que entran y salen por lo menos seis o siete veces diarias.

No parece posible, como se especula, que con la cancelación de vuelos de Avianca entre Caracas y Bogotá y Lima, la frontera vaya a congestionarse con los venezolanos que ya no podrán volar. Se trata de tres vuelos diarios, que pueden sumar unas 750 personas, que ni siquiera se notarían entre las que cruzan a diario los puentes. Además, otras líneas aéreas siguen prestando el servicio…

Las cifras oficiales reflejan, con bastante aproximación, la dimensión del fenómeno de los venezolanos en Colombia. Hasta ahora y desde el cierre unilateral que el presidente Nicolás Maduro impuso en la frontera, unos 47 mil venezolanos han inmigrado en Colombia para establecerse legalmente.

Otros 150 mil, aproximadamente, que habían ingresado como turistas y a los que se les venció la visa, podrán quedarse ahora, amparados en el Permiso Especial de Permanencia (Pep), que ayer creó el gobierno colombiano. A estos 200 mil extranjeros hay que sumar a entre 180 mil y 200 mil, que ingresaron por puntos no oficiales de paso.

Esa es, en síntesis, la realidad de la inmigración venezolana, según el Estado. Quizás sea algo mayor, por cuanto el ingreso por trochas y caminos clandestinos no ha sido medido y obedece a cálculos conservadores. Pero tampoco se trata de multitudes…

A esas cifras hay que añadirle la mayor de todas: la de los colombianos que están retornando a su país luego de años en Venezuela, y cuyos equipajes abultados contribuyen a la congestión que se ha notado estos días en los puentes, alimentada por la lentitud en el paso de venezolanos que van al sur del Continente y que también cruzan cargados de maletas.

La Tarjeta de Movilidad Fronteriza indica que son más los venezolanos que buscan ingresar a Colombia de manera legal, que los que no. Desde el lunes serán entregadas 555 mil 662, a ciudadanos de todos los estados de Venezuela, que vienen en busca de alimentos o a visitar parientes, en más de 70 por ciento. Si hubieran querido venir por las trochas, lo hubieran hecho, en vez de someterse a la legalidad.

Así que, lo que está ocurriendo estos días en la frontera no parece nada diferente de lo que ha venido sucediendo. Es decir, un movimiento de personas que constituyen una cantidad que no es ni muy muy ni tan tan…

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