Un billón de pesos, aproximadamente, se devolverán para las arcas nacionales por la liquidación del contrato del proyecto de la carretera 4G Bucaramanga-Pamplona, que implica una preocupante pérdida con el sinsabor de derrota para el Gran Santander.
Es muy doloroso que una fabulosa suma de dinero como esa, que muy pocas veces es invertida en esta parte del país, vaya a tomar otro destino, una vez los recursos que estaban incorporados en una vigencia futura regresen al Gobierno Nacional.
Se trata de un balde de agua fría el hecho que la Agencia Nacional de Infraestructura ya tenga avanzada la liquidación con el concesionario y que sea poco probable la cesión porque la entidad ve muy difícil que alguien en este momento quiera hacer parte de ese contrato en las condiciones que se encuentra.
Todo lo señalado en el Documento Conpes, como por ejemplo que la 4G iba a beneficiar directamente a un millón de habitantes de siete municipios en Santander y Norte de Santander, se va a quedar ahí escrito para futuras historias de obras que no lograron llegar a ser finalizadas.
Eso quedó en veremos, máxime cuando la ANI le explicó a La Opinión que una vez la vía pase a manos de Invías, ese organismo será el que en adelante decida si necesita alguna intervención, pero que el proyecto actual no podrá retomarse.
Ahí radica otro problema. Y es que si hay alguna opción de intentar mejorar la vialidad en esos 133 kilómetros, tendrá que empezarse de cero, en la estructuración técnica, de diseños, de factibilidad y análisis financiero y ambiental, que a la postre acarreará que salga más costoso y que si no hay la debida gestión regional, todo se quede en el deseo o en unos meros estudios.
Datos de Planeación Nacional recogidos por el Conpes detallan un asunto que a departamentos como Norte de Santander nos hace mucha falta, y es que se proyectaba un impacto del 0,09% anual en el Producto Interno Bruto, durante el tiempo de ejecución y por lo menos la generación de 6.910 empleos.
Razón tiene el gerente de la ANDI en Norte de Santander, Francisco Unda, cuando aseguró que la doble calzada Cúcuta-Pamplona, la región pudo observar lo que es un proyecto de inversión real, puesto que al quedar en el aire la autopista 4G, se perderán las opciones de mejorar competitividad, movilidad y desarrollo.
Otro asunto vital para el tránsito de pasajeros y de carga, es que en ciento cinco minutos se preveía el ahorro en tiempo de recorrido por el corredor Bucaramanga-Pamplona, incluyendo la variante que se iba a hacer para desviar las tractomulas y camiones en la capital santandereana.
Otra demostración técnica de que esa ruta debe modernizarse, es que hace parte del corredor logístico Bogotá-Cúcuta que en el período enero-noviembre del año pasado registró el 22,74% de los viajes de carga nacional con origen, movilizando el 23,15% de las toneladas y el 13,16% de los galones.
Para los empresarios nortesantandereanos perder el impulso de esta 4G es un muy mal mensaje, puesto que es parte esencial de ese eje que conecta al oriente con los más importantes mercados del país y a su vez es el cordón umbilical hacia la frontera con Venezuela.
La dirigencia de ambos departamentos tiene que alzar la voz y hacer ver que dicha inversión debe mantenerse, así sea readecuando el proyecto, pero no transigir en que ese billón de pesos se redistribuya para otras obras, porque es urgente que quedemos dotados con una buena autopista para fortalecer la productividad, impactar el comercio exterior, bajar costos y tiempo y generar más empleo.
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