La esperada medición sobre la competitividad abre el interrogante de si estamos haciendo lo suficiente para mejorar en Norte de Santander o si por el contrario las gestiones han resultado fallidas o simplemente el compendio de datos queda simplemente ahí sin una valoración ni intentos por procurar superar nuestras dificultades.
La infraestructura para una movilidad terrestre adecuada sigue mostrando delicados síntomas de debilidad como quedó comprobado en el informe del Consejo Privado de Competitividad y la Universidad del Rosario, en el que detectaron una regresión en cuanto a la red vial pavimentada a cargo del departamento por área y la red vial primaria por área.
Ese es un mensaje directo para la Gobernación y la Secretaría de Infraestructura puesto que el sonido de la campana dice que hay que revisar lo que se está haciendo para mejorar la red vial departamental, como lo exigen los pobladores de numerosos municipios que siguen a la espera de que las intervenciones en materia de asfaltado y adecuación vial cubran más kilometraje.
Tal vez hagan falta más recursos económicos para un mayor alcance, y como sin equívocos en la región también padecemos de debilidades financieras, lo adecuado es que se buscara cofinanciación o más créditos o presentar también nuevos proyectos para ser financiados por regalías.
Ya no son solo los nortesantandereanos quienes se quejan por el mal estado de muchas de las carreteras, sino que es un análisis especializado el que viene a darle respaldo técnico a esos pedidos para que la malla vial departamental mejore sus condiciones.
Obviamente que ese componente no es el único que registró un mal desempeño, puesto que en ese frente también aparece la red vial primaria que le corresponde a la Nación y en la cual, hay que hacer igualmente una gran exigencia para el fortalecimiento como departamento donde nace Colombia y que conecta con Venezuela y se encuentra en la ruta hacia la Costa Atlántica.
Ahí sí que hay múltiples necesidades, aunque sin desconocer las obras de la doble calzada que desde tiempo atrás se cumplen en la carretera Cúcuta-Pamplona, lo cual se manifiesta en que se cayó del puesto 13 al 17.
El otro aspecto que debe de tener preocupados a los alcaldes, el gobernador, instituciones como las cámaras de comercio, los gremios y las entidades económicas departamentales y locales, es la detección de un retroceso en el entorno para los negocios, que pasó del 14 al lugar 18.
Que haya nubarrones que dificulten la posibilidad de crear empresas en esta parte del país como los detectó el estudio, requiere una valoración urgente por parte de las autoridades y del sector empresarial para mejorar todo lo relacionado con los trámites y especialización empresarial en los que el departamento está de 24 en el país y que la dinámica empresarial mejore saliendo del puesto 15 hacia arriba.
Y desde el Consejo Privado de Competitividad y la Universidad del Rosario nos ratificaron la debilidad en el frente laboral de Norte de Santander, en donde el desempleo y la informalidad siempre están punteando. Por ejemplo, esta medición determinó que estamos en los últimos lugares como consecuencia de las brechas laborales entre hombres mujeres, mientras que en la utilización del talento humano la región aparece en el puesto 29, muy cerca del último.
Tomar estos datos, desagregarlos y ponerlos en el contexto para buscar soluciones reales a los problemas que estas fallas en la competitividad nos están mostrando los expertos, es la forma indicada para trazar acciones a mediano y largo plazo, con metas y puntos medibles.
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