Cúcuta ha tenido una variada actividad, primero con la exitosa Fiesta del Libro y luego con la llamativa Feria Bioexpo que movió importantes negocios y puso al medioambiente en el primer plano, teniendo un total de ocho mil visitantes.
Que niños, adolescentes, jóvenes y empresarios tengan dentro de sus proyectos la economía verde es importante, para de esa forma iniciar transformaciones beneficiosas para el planeta, la biodiversidad y la existencia humana.
Muy diciente dentro de los cambios que empieza a mostrar la región en ese campo, fue el tener a Marce la recicladora, Juana la manzana, Sarita la niña ambientalista y la niña empresaria Mariángel Quiroga, de 7 años.
Programaciones de esta naturaleza resultan siendo atractivas, porque se salen de los temas ordinarios y sirven de aliciente para que en el área metropolitana de Cúcuta se profundice más en esta serie de conceptos que ya deben entrar a hacer parte de la vida cotidiana.
Se trata de puntos favorables para esta región fronteriza en cuanto a las energías limpias, la transición energética, al igual que la eficiencia en el uso de las energías, entre otros.
Sobre este encuentro, el director de la Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental (Corponor), Gregorio Angarita Lamk, destacó que “hemos superado todos los récords en materia de asistencia, calificación de los negocios verdes, la ciudadanía ha respondido maravillosamente y, además, tuvimos una connotación binacional con la participación de 20 expositores de Venezuela y nuestra meta es intercambiar con ellos el proceso en acreditación de negocios verdes”.
La misma visión positiva la manifestó la ministra de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, Susana Muhamad, al indicar que “hay una gran satisfacción, porque los niveles de esta feria van aumentando, esta es la décima edición y los tamaños de las inversiones van creciendo, así como el dinamismo de los emprendedores y su participación”.
Así como desde el frente conceptual y de difusión, deliberación y análisis alrededor de la necesaria acción humana para cambiar comportamientos y evitar más efectos sobre el medioambiente, desde el punto de vista de los negocios, el resultado fue altamente alentador.
Diez mil millones sumaron los negocios verdes que se desarrollaron en esta décima versión de Bioexpo, que tuvo como sede a Cúcuta y luego pasó a Bucaramanga, por haber elegido al Gran Santander como el escenario principal de la misma.
Es decir, para la región surge aquí una nueva fuente económica, de inversión y de progreso, que debe seguir recibiendo motivación para que se convierta en otra alternativa segura para generar empleo, productividad, desarrollo y ayude al desmonte de males como la desigualdad y la pobreza.
Ahí tiene Norte de Santander otra alternativa sobre la cual trabajar para que los emprendedores y empresarios entren en esa tendencia de multiplicar los negocios verdes cuidando el planeta, logrando así la diversificación de la economía regional y un potencial crecimiento del Producto Interno Bruto.
Pero hay otro aspecto a resaltar como lo hiciera la ministra de Medio Ambiente cuando dijo que “es muy inspirador que los niños no solamente tengan ya integrada la visión ambiental, sino que entiendan la emergencia climática en la que estamos viviendo y empiecen a decidir, no solamente sus procesos educativos, sino a ser ya actores vivos”.
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