Se acerca el 22 de marzo, cuando se celebra el Día Mundial del Agua, que en esta ocasión tiene como lema: “donde fluye el agua crece la igualdad”. El preciado líquido es más valioso que los metales preciosos o que todo el dinero del mundo, porque sin él la vida queda en riesgo.
Cuando nos aproximamos a esa fecha, coincidentemente nos encontramos ante situaciones que afectan el bienestar ciudadano, como es el caso de Villa del Rosario.
En el municipio histórico se reclama la convocatoria de un cabildo abierto para tratar el mal servicio de acueducto y hacer un contraste con las altas tarifas que se cobran por el deficiente suministro a los habitantes de esa localidad metropolitana.
Teniendo presente esa fecha, resultaría interesante que en los 40 municipios de Norte de Santander los concejos junto con la comunidad convocaran una sesión especial para evaluar ese vital asunto de la cotidianidad.
Levantar un gran informe sobre las condiciones del servicio resultaría de la mayor trascendencia para buscar más inversiones conducentes a la optimización de la cobertura, la calidad y la protección de las fuentes hídricas que permiten contar con el agua potable.
Es que no solamente debemos hablar del líquido que sale cuando abrimos la llave, sino avanzar hacia el ordenamiento del territorio alrededor del agua, cuidar las fuentes hídricas y evitar el deterioro de las mismas como consecuencia de la contaminación por diferentes factores.
Para el caso específico de Norte de Santander hay que seguir la lucha por el blindaje de nuestra fábrica natural de agua como lo es el páramo de Santurbán.
Y en ese mismo sendero tiene que sacarse urgentemente adelante el proyecto de las plantas de tratamiento de aguas residuales para la descontaminación de los ríos Pamplonita y Zulia que reciben las descargas de aguas servidas.
Todavía hoy resuena lo que dijera el entonces ministro de Vivienda, Jonathan Malagón, mientras en el país en un 43 por ciento se tratan las aguas negras, en Norte de Santander se hace solo con el 5 por ciento, llegando a indicar que el departamento es parecido en esto al África Subsahariana.
De esto se habló en agosto de 2019 y esta es la fecha y no hay ninguna estructura montada con ese propósito y las descargas contaminantes siguen vertiéndose sin control ninguno.
Luego sí hay mucho por deliberar alrededor del agua en esta parte del país para de esa manera procurar que el saneamiento básico no solamente sea una real opción de la que disfruten los habitantes.
Y viene otro elemento de esa ecuación que es la eliminación de los turnos y de los racionamientos con el fin de garantizar el servicio las 24 horas. En ese aspecto figura la entrada en operación del Acueducto Metropolitano Francisco de Paula Santander.
Es indispensable que dicha infraestructura sea puesta al servicio sin más demoras para que en municipios como Villa del Rosario, que ha tenido una importante expansión urbanística, los residentes puedan tener un servicio garantizado y sin interrupciones y que, además, sirva de potencializador del desarrollo del área metropolitana de Cúcuta.
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