Sobre la educación con calidad y siempre caracterizada por los altos niveles de investigación se deben edificar los pilares de la sociedad para que el camino desemboque en senderos donde el ciudadano sea un ser preparado para el desarrollo armónico e integral, siempre listo a la innovación y con la creatividad para enfrentar los retos que se impongan.
Por eso debemos exaltar el reciente logro de la Universidad Francisco de Paula Santander (UFPS) que fue certificada por Sapiens Research Group, como el centro de estudios superiores que en Colombia alcanzó el mayor crecimiento en el índice de investigación conocido como U-Sapiens.
Que la academia empiece a arrojar resultados como ese tiene importante significado. Estos excelentes resultados deberían volverse una costumbre y no una cuestión extraordinaria, pues la universidad debe participar en una sociedad con sus ideas y aportes investigativos como motor fundamental para volver realidad el sueño de una ciudad próspera e incluyente. De lógica, Norte de Santander también puede regocijarse por esta conquista de la que también resultará beneficiado.
Si la UFPS cuenta con grupos investigativos categorizados por Colciencias, qué estamos esperando para darles la oportunidad a esos cerebros en la proyección de iniciativas productivas, tecnológicas y humanas que saquen definitivamente a esta ciudad fronteriza de la postración y la dependencia. Por talento, como lo estamos viendo y lo están calificando los especialistas, no debemos preocuparnos, y eso es de aplaudir.
Dicho acontecimiento es trascendental porque está en formación una cantera investigativa que empieza a ponernos a tono con regiones que le apostaron y le pusieron todo su empeño al sector educativo que de manera transversal cruza y toca todos los aspectos de la vida diaria, alcanzando con ello un nuevo y exitoso modelo que les permitió dejar atrás tiempos de desasosiego y de inestabilidad.
Luego hay que volver a barajar y dentro del esquema municipal y departamental situar a la academia y sus nichos investigadores de ciencia y tecnología al lado de las oficinas de Planeación o con un despacho propio, que pudiera tener el nombre de área de proyección de la región, donde las lluvias de ideas, el pensamiento, el análisis, las fórmulas, las hipótesis, la historia y la futurología sean las herramientas de trabajo.
Además, es una obligación gubernamental el empuje presupuestal a instituciones universitarias como la Francisco de Paula Santander, que de los 40 grupos de investigación que tiene actualmente, 23 se encuentran categorizados por Colciencias, para seguir impulsando estos programas especiales.
Hay que decir que el camino correcto en momentos de crisis como los que se viven en la frontera, es la vigorización de la academia para constituirse en el músculo proyector del futuro de la zona, en un trabajo mancomunado con los organismos gubernamentales, el empresariado, la clase política y la ciudadanía.
Lo que ocurre prueba que a la universidad no se le debe desconocer ni darle la espalda, porque si la UFPS, trabajando como una hormiguita, logró dar un gran salto para situarse en el puesto 65, entre 101, en el Índice U-Sapiens, ¿qué sucedería si Cúcuta se lanza a la aventura de proyectarse teniendo como eje a la universidad en el trazado y definición de su futuro?
