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Editorial
¿En dónde están?
Ninguno de los congresistas de la región, ha dicho una palabra que indique su preocupación por lo que sucede en su tierra. 
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La opinión
La Opinión
Martes, 23 de Enero de 2018

Crisis como la actual, generada por la inmigración descontrolada —por no llamarla irresponsable, caótica y vergonzosa— permiten saber dónde está cada uno de los responsables. No se trata de lugares, sino de saber cuál es la posición de los políticos, por ejemplo, en relación con este molesto asunto.

La realidad de Cúcuta con los inmigrantes venezolanos es difícil, en especial porque quienes tienen preparación académica o disponen de dinero o son parientes de colombianos, cruzan el puente y siguen su viaje.

Pero acá se quedan los demás, sin dinero, solo con lo que tienen puesto, sin conocimientos de mucho —casi de nada—, dispuestos, hombres y mujeres, a lo que sea necesario, incluido el delito, con tal de poder satisfacer las necesidades básicas —alimentarse y descansar, principalmente— y de lograr algún dinero, sin importar el método (un peso colombiano equivale hoy a 100 bolívares).

Y esa masa informe de indigentes está causando problemas de seguridad en la ciudad, y consecuentemente hastío y creciente rechazo abierto de los cucuteños, repudio rayano, a veces, en xenofobia pura y dura.

No se pueden ocultar ni el incremento de delitos callejeros ni el de detenidos, relacionados unos y otros con estos inmigrantes, acostumbrados a que en su país el Estado petrolero y benefactor les daba con suficiencia lo que necesitaban, algo que acá jamás ocurrirá.

La enorme problemática generada por la ausencia absoluta de controles en los puntos de cruce de la frontera, propiciada por el Gobierno Nacional y su política de confrontación con el gobierno venezolano, es, no cabe duda, la causa principal de lo que está viviendo esta región que desea ser colombiana, pero a la que Colombia parece no querer.

Con la decisión de abrir las puertas a todo el que llegue, el gobierno se olvidó de calcular las consecuencias de recibir a miles y miles de personas cada día, pues no dispuso de mecanismo alguno para atenderlos, salvo la decisión de la Justicia de prestarles la atención gratuita en salud, a costa, incluso, de los colombianos que ya no encuentran lugar en hospitales y puestos de salud.

Sin tener idea de qué hacer, presionado por los cucuteños, el alcalde, César Rojas, comenzó a hacer tiros al aire con propuestas cada vez más alejadas de toda posibilidad y de la realidad. Propuso refugios que contrarían normas internacionales y a la lógica, idea que cambió por la de dormitorios temporales de imposible control.

Al final, tuvo que allanarse a lo que impone el pragmatismo: devolver a esas personas a su país.

El Gobierno Departamental, por su parte, ha preferido eludir la búsqueda de soluciones, aunque ha buscado que la cancillería rectifique, aunque sea de manera parcial, su decisión de mantener una frontera abierta a todos.

Políticos en campaña presidencial han venido hasta el puente, y aunque se han dedicado a formular promesas demagógicas, de algún modo han estado cerca del problema, lo han conocido…

Pero ninguno de los congresistas de la región, que tienen acceso a las esferas del poder en donde se deciden las soluciones, ha dicho una palabra que indique su preocupación por lo que sucede en su tierra. ¿Cuál es su posición sobre este asunto, si es que en verdad les interesa solucionar los problemas de una región que los eligió precisamente para eso?

Parece que andan buscando votos para hacerse reelegir…

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