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Editorial
El gran censor
La de Maduro ha sido una tarea sistemática de silenciar cualquier voz que no esté de acuerdo con su autoritarismo.
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La opinión
La Opinión
Jueves, 28 de Diciembre de 2017

Para cualquier gobernante es una causa de vergüenza intentar siquiera censurar a un medio o a un periodista. Para cualquiera, menos para el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que hasta ayer completaba 858 atentados contra la libertad de información en solo dos años.

En su balance general de 2017, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, de Venezuela, dijo que durante 2017, por acciones atribuibles al Gobierno, cerraron 46 radios, 3 cadenas de tv y 20 diarios, además de que 66 periodistas fueron arrestados.

Es un balance negro para la revolución socialista bolivariana, y una infame página para la historia del derecho fundamental del ser humano a informarse y de informar en libertad, de expresar lo que siente, como lo siente y cuando lo siente.

En los tiempos modernos, ningún gobernante había sido responsable en el mundo de tantos ataques contra la prensa, comprendida como todos los medios de comunicación, de tantos cierres y de tantos periodistas encarcelados solo por informar de la triste realidad de Venezuela.

La de Maduro ha sido una tarea sistemática de silenciar cualquier voz que no esté de acuerdo con su autoritarismo, con los abusos de su gobierno, con los enormes índices de corrupción de los militares que lo sostienen en el poder y a los que permite hacer lo que deseen.

En la mayoría de los casos, no ha habido una acción directa del dictador en relación con los medios afectados, no ha dado la cara, ha actuado desde la cocina, ya sea no renovando licencias para las radios y las televisiones, con el argumento de que el Estado las necesita, o poniendo todo tipo de trabas a la distribución de papel periódico, que el mismo gobierno importa a través de una agencia suya.

A los periodistas, Maduro sencillamente ordena arrestarlos y someterlos a juicios sumarios en los que no tienen oportunidad de una defensa profesional y sólida. El solo hecho de estar cubriendo una protesta es razón para que policías arresten a los periodistas, como ocurrió en Margarita con un par de reporteros de la cadena regional Unicable TV.

En el fondo, lo que Maduro pretende, sin lograrlo, es hacer invisible todo el lamentable resultado de su gestión revolucionaria y del chavismo en general. Pero, con cada acción contra los medios, lo único que logra es fortalecer su imagen de dictador en problemas permanentes.

¿Cómo podrá ocultar, por ejemplo, que su país está en mora en cuanto al pago de su deuda externa? Ni silenciando todos los medios de su país lo logrará.

El hecho de que haya impedido que canales colombianos —Caracol y RCN— siguieran transmitiendo a través de operadoras de cable no ha impedido que en Colombia se conozca, al detalle, la situación de los ciudadanos, que pasan más tiempo en las colas en busca de comida que en sus trabajos o en sus casas.

La gente aguza el ingenio y encuentra fórmulas para comunicarse. Y las redes sociales se están haciendo imprescindibles cada día más, para permanecer en contacto con cualquiera y fortalecer la oposición.

Es, desde luego, repudiable, lo que ha hecho el gobierno venezolano con los medios de comunicación, y así lo hacemos saber tanto del gobernante abusivo como de los empresarios y periodistas, a quienes expresamos nuestra solidaridad firme y nuestro deseo por tiempos mejores.

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