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Editorial
El ‘default’ venezolano
Durante 15 años luchó sin descanso en las cortes de Estados Unidos en busca de una solución.
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La opinión
La Opinión
Miércoles, 15 de Noviembre de 2017

El presidente Nicolás Maduro traicionó su promesa de que Venezuela pagaría a tiempo su deuda externa de 150 mil millones de dólares (la de Colombia es muchos miles de millones de dólares menor y es una economía muchísimo más sólida). 

Solo tres días después de la promesa, el gobierno revolucionario y bolivariano dijo que no podría pagar 200 millones de dólares en intereses, una suma realmente ínfima comparada con lo que debe ese país al mundo.

En términos técnicos financieros, Venezuela entró en ‘default’, o sea que no pagó sus deudas, para usar las palabras de todos. Y eso es realmente grave. No lo es tanto por el monto de lo que no pagó, sino por las consecuencias internacionales, que en cierto modo parecen significar una catástrofe.

En lo interno, profundiza la aguda crisis social, política y económica, algo a lo que los venezolanos están acostumbrados, porque no habrá dinero para comprar, por ejemplo, alimentos y medicinas, para paliar las más sentidas necesidades de los habitantes.

En lo externo, desde ayer Venezuela es una especie de país leproso al que el resto del mundo teme acercarse, por temor a que sanciones como las que le impuso Estados Unidos al régimen afecten a cualquiera que haga negocios con Maduro.

Lástima que las relaciones del presidente venezolano con su colega argentino Mauricio Macri sean las peores, porque si no, él podría hablarle en detalle sobre el calvario que le costó a Argentina una situación parecida.

Durante 15 años luchó sin descanso en las cortes de Estados Unidos en busca de una solución. Mientras tanto, Argentina estuvo excluido, como mala paga, de los mercados internacionales de deuda, lo que llevó a la parálisis de su economía. Solo el cambio de gobierno facilitó un acercamiento y un acuerdo.

Macri podría contarle, además, sobre lo que hicieron los tenedores de bonos de deuda, que compraron barato y luego demandaron a Argentina ante tribunales de Estados Unidos para tener precios más altos. Los fondos buitres, los llamaron, y ya deben estar ya planeando sobre Venezuela. El olor a cadaverina los atrae…

Si la oposición no hubiera cometido los errores que casi la desaparecieron, y si los 125 muertos de las manifestaciones no comprometieran las ganas de miles de jóvenes, junto con la escasez de alimentos y medicina, la situación generada por el no pago, Maduro y su gente estuvieran buscando la salida.

Tampoco es que Venezuela está sin un centavo. Solo, no tiene liquidez para muchas cosas. Pero, quizás, por el hecho de que el entrante es un año electoral, el gobierno buscará la manera de echarle mano a lo que queda en la billetera, para la compra de comida y de medicamentos.

Pero, aun así, este es el peor escenario de la revolución socialista bolivariana en toda su historia. Quizás sea la que deban aprovechar los militares, por ejemplo, para salir del presidente con razones válidas. Al fin y al cabo, ellos son los únicos con buenas posibilidades de cambiar las cosas.

Pero que sea el peor escenario, no significa que sea el definitivo. Si algo hay que destacar de Maduro es su capacidad de sobrevivir a situaciones que a otros les habrían llevado a la debacle.

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