Con ocasión de esta fecha que tuvo lugar el 22 de marzo, Naciones Unidas dio a conocer dramáticos cuadros, que nos deben llamar a la reflexión cada que abrimos la llave.
Saben que más de mil millones de mujeres en el mundo no tienen acceso al agua potable con sistemas adecuados y seguros.
Como este mes también es de la mujer, debe advertirse que en por lo menos 53 países las mujeres y niñas dedican la mayor parte del tiempo a la recolección de agua, perdiendo prácticamente la opción de estudiar, generar ingresos o liderar.
Pero también, la ONU recordó que diariamente en el mundo alrededor de mil niños menores de cinco años mueren debido al agua insalubre, el saneamiento inseguro y la higiene deficiente.
El informe del organismo multilateral consigna una frase que todos debemos tener presente: "cada grifo y cada tubería es un paso hacia la igualdad".
Para Norte de Santander este día es significativo debe servir para ratificar el cuidado, conservación y protección de los páramos, que como el de Santurbán son verdaderas fábricas naturales del recurso hídrico.
Se trata de una responsabilidad colectiva e individual enmarcada dentro de la premisa que el agua es un derecho humano y que por lo tanto debe hacerse todo lo posible para que no siga siendo inaccesible.
Las cuencas hidrográficas que bañan el departamento como las del Pamplonita, Zulia y Catatumbo, por ejemplo, hacen parte de esa riqueza natural que es para todos pero a la que todos tienen la obligación de cuidar y proteger.
Sin embargo, hay un comportamiento que para los casos del Pamplonita y Zulia los contamina con las aguas servidas, para lo cual ya no deberían darle más vueltas a las plantas de tratamiento de aguas residuales, sistema al que hace más de 30 años se le llamaba lagunas de oxidación que tampoco se hicieron.
La inversión para contener la contaminación es una alternativa contra la insalubridad para llegar a la garantía de un pleno saneamiento básico.
Recordemos que no se trata de un asunto menor, puesto que estamos hablando de las descargas de aguas de lavado, desechos orgánicos, productos químicos y otros elementos contaminantes.
Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), datos disponibles hasta 2022 señalan que Colombia solamente trata de forma segura el 18,8 por ciento de las aguas residuales domésticas que son vertidas en los ríos.
Resta esperar que en la próxima celebración del Día Mundial del Agua se haya abierto la puerta para que el departamento empiece a abandonar ese grupo de regiones que por ese contaminante problema se caracteriza dentro de las mismas condiciones del África Subsahariana y que no se vaya a convertir en un asunto al que le sobran diagnósticos con abundancia de estudios que al final del día se quedan olvidados en el escritorio de alguna entidad gubernamental, mientras la situación y sus efectos empeoran, mientras que la solución tiende a volverse más costosa.
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